25 Sep 2020

Miércoles de ceniza (Mt 6,1-6.16-18)

[Evangelio del miércoles de ceniza, Cuaresma]

Mt 6,1-6.16-18:
“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará”.

Hoy, miércoles de ceniza, el evangelio nos invita a ir a lo profundo, a no quedarnos en la superficialidad de las costumbres. Hoy Mateo nos habla de «limosna, oración y ayuno», como es clásico en la cuaresma, pero no para que «cumplamos» y se tranquilice nuestra conciencia, sino para que vayamos a lo hondo del asunto:
– La limosna, en cristiano, nunca ha sido (nunca debería ser) de lo que nos sobra. Y por supuesto no se trata sólo de dinero (que también lo necesitan muchos). Creo que el don más preciado hoy en día no son los euros sino los minutos. Podríamos plantearnos en esta cuaresma hacer «lismona de tiempo» dedicado a quien lo necesite; quizá a algún familiar enfermo, a algún amigo…
– La oración es como el aire que respira la fe. Sin aire no puedes subsistir, y si no tienes necesidad ni de respirar… ya me entendéis. La oración tampoco tiene tantos secretos: “Que no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” Sta. Teresa de Jesús.
– El ayuno quizá nos pueda resultar menos comprensible en nuestros días. Decimos: «si tengo la nevera llena, y mañana voy a poder comer, ¿qué sentido tiene que hoy ayune?» Es cierto que no tiene ningún sentido para «arreglar el mundo», el ayuno pretende ser sólo un signo; puede ser ayuno de alimentos, o de cualquier otra cosa, pero sigue siendo sólo un signo. El significado es más hondo, es una forma de decirle a Dios (y, en realidad, a nosotros mismos) que necesitamos de él; que, a pesar de que en nuestra sociedad no esté de moda necesitar a nadie, y que todos queremos ser héroes que salvamos al mundo sin ayuda (aunque lo queramos a veces inconscientemente), hay un momento en el que nos sentimos necesitados, débiles, pequeños, ¡pero atención! no nos sentimos desamparados, deprimidos ni humillados, eso es otra cosa. No es que seamos humildes porque nos despreciamos a nosotros mismos, eso nunca, simplemente estamos siendo «realistas», buscamos ser «auténticos», y lo expresamos con el signo sencillo de nuestra debilidad.
Vayamos, por tanto, a lo profundo en esta cuaresma, no nos quedemos en la superficie, que para eso ya tenemos los programas del corazón (que más bien son programas de «la piel»).

(Miércoles del ceniza, cuaresma)

11 comentario en “Miércoles de ceniza (Mt 6,1-6.16-18)

  1. Siempre me ha gustado este pasaje del Evangelio. De hecho, me hace pensar en las portadas a todo color en las revistas con actores y modelos (estilo Brangelina, por ejemplo, o Bono el de U2) haciendo reportajes y entrevistas acerca de lo buenos que son y lo mucho que ayudan al tercer mundo. Creo que es conveniente tener en cuenta lo que dice este texto, porque muchas veces al hacer algo bueno (como es dar limosna, por ejemplo) si alardeamos de ello pecamos de orgullo y la buena acción de desvirtúa.
    Sólo una objeción a tu comentario: yo creo que es indiferente si damos la limosna de lo que nos sobra o tenemos que hacer un sacrificio real. Lo verdaderamente importante de la limosna, al menos bajo mi punto de vista, no es lo que nos cueste a nosotros, sino el hecho de que estamos ayudando a los demás. Creo que, cuando alguien da limosna, no debería pensar «qué bueno soy, que me he quedado sin el dinero del cine», sino «qué contento estoy, que he ayudado a otra persona desinteresadamente». Y para eso es indiferente que lo que hemos dado de limosna nos sobre o no. Que evidentemente dar cuando nosotros mismos pasamos estrecheces tiene un gran mérito moral por el sacrificio, por supuesto, pero de ahí que no pueda llamarse caridad al que da lo que le sobra… pues creo que es pasarse. Para mí, caridad es compartir lo tuyo con los demás, tengas en la proporción que tengas.

    Y un dilema moral que a veces me asalta: cuando ves a un mendigo que es joven y sano y sabes que podría trabajar y que encima tiene cara de yonki, cuando ves a una mujer que sabes que trabaja para una red mafiosa de mendicidad y que cada vez lleva un niño distinto al brazo… ¿hay que darles limosna igual o es mejor reservarse para alguien que parezca anciano y enfermo? ¿O es mejor acaso hacer donaciones anónimas a asociaciones tipo Cáritas, que precisamente son a donde todos los pobre pueden acudir para pedir ayuda? Ya sé que todo es caridad, pero a veces me pregunto qué es más útil y qué es una tomadura de pelo.Igual puedes responderme 🙂

    Saludos:

    Luthien Black.

  2. Respecto a lo comentas de dar de lo que sobra o no, algún día comentaremos el pasaje del evangelio de la viuda que da limosna. Tampoco creo que vayas desencaminada en tu apreciación.

    En lo de dar limosna a los que piden en la calle yo creo que no habría que hacerlo nunca, sino dar a las organizaciones que trabajan con personas necesitadas. Caritas, por ejemplo, tiene mucho prestigio, porque se lo ha ganado haciendo proyectos concretos en los que valoran qué necesidades reales tienen las familias que les piden y en qué se gasta realmente el dinero. También hay otras organizaciones (de la Iglesia o no) que trabajan bien.
    En cambio, el dinero que podamos a dar a alguien en la calle nunca sabes al bolsillo de quién irá ni en qué se lo gastarán.

  3. Este Jesús está en todo, no sólo nos invita a abandonar el pecado y a practicar la justicia sino que nos advierte del peligro que seguirá incluso cuando empecemos a hacer el bien. Me ha gustado que recordaras la definición de oración de Santa Teresa, para este tiempo repleto de celebraciones; «la oración historia de amistad» es un libro al respecto que me gustó y me ayudó mucho cuando lo leí en el 94. En cuanto a la limosna, toda la gente que conozco que trabaja en ong´s nos piden que no demos, pero yo pienso que cuando uno da no ha de pensar en la intención del que pide, siempre habrá picaresca (muchos cobran paro sin estar, otros están de baja sin motivo, otros toman vales de los ayuntamientos sin necesidad, …) sino en la intención del que da. Mi abuela decía que mucha gente es más pobre de mente que de dinero, y es posible no haber sabido cargar con la vida,y siempre pienso que alomejor un día yo me veo en una situación parecida, pidiendo. Saludos.

  4. En cierto modo estoy de acuerdo con Inma, pero creo que en el fondo javi tiene razón, aunque quede muy frío decirlo: lo cierto es que la gran mayoría de los que piden en la calle (no me atrevo a dar un porcentaje porque no conozco muy bien el tema) son gente que tiene graves problemas de drogadicción o alcoholismo y necesitan pagarse el vicio, o bien personas que trabajan para una red de mendicidad y luego tienen que entregar lo que ganan a sus «jefes», con lo cual dando limosna por la calle no estamos haciendo nada.
    Ahora bien; ¿qué hay de esa minoría que pide porque realmente lo necesita? ¿Existe, o es esto una mafia, y hay capos que tienen controladas las esquinas y quién «trabaja» en casa una? Y las ONG’s, ¿realmente ayudan a todo el mundo que va a pedirles ayuda? ¿O seleccionan y hay gente que se queda desamparada y sin atender?
    Es como lo de los apadrinamientos, a mí siempre me hizo ilusión apadrinar a un niño, pero luego hay mucha gente que me ha dicho que no lo haga, que hay ONG’s que se inventan las cartas de niños que no existen y se quedan con tu dinero. ¿Alguien sabe dónde se puede apadrinar con garantías de que tu dinero va a servir de verdad para sacar adelante a un niño y su familia?

  5. Gracias, Laia, Inma y Luthien.

    No estoy de acuerdo con Inma en que en la limosna sólo cuenta la intención del que da. Es cierto que es importante, pero no sólo; hay que hacer las cosas buscando el bien de los que lo necesitan. Quizá ese dinero que das no va a servir para bien; al menos, no lo sabes. En las ONG serias, sí sabes cómo se gasta (publican sus cuentas y balances).
    Por otra parte, un amigo que trabajaba en ese campo en Valencia me dijo un día que en la ciudad nadie se quedaba con hambre si no quería, porque había suficientes comedores en los que daban alimentos a los que los pedían. Imagino que las cosas no habrán cambiado. Es sólo un ejemplo mínimo, pero al menos sabes que no tiene mucho sentido que alguien te pida por la calle «para comer».

    Sí me ha gustado la apreciación de que hay gente con otras pobrezas sociales, que no económicas, y muchos de los mendigos son así. Pero precisamente eso no se arregla (quizá se agrave, por el alcohol) dando sólo dinero.

    A ver si alguien que conozca bien el tema se anima a añadir su comentario.

    (Respecto de los apadrinamientos, no tengo información ahora, intentaré buscarla.)

  6. Sólo una puntualización Javi, cuando hablo de la intención yo me refiero a la intención de hacer el bien, lo que se me presenta como bueno, que yo estoy convencido que es para bien. El mal, si lo sabes, está claro que es injusticia elegirlo. Pero si la persona que se me presenta como necesitada miente es su injusticia, yo elijo el bien que es ayudar al que me necesita,supuestamete. Su injusticia no justificaría una mía. Por otra parte, aún habiendo otros cauces de ser ayudado ¿por qué he de decidirlo yo?¿por eso ha de ir a un lugar determinado a comer a una hora determinada lo que le pongan?. Sólo porque es pobre y le ayudamos ¿debe ser ayudado con condiciones, como nosotros decidimos? ¿Acaso no puede pedir para comer lo que quiera,cuando quiera y donde quiera?
    Lo que quería aclarar es que estoy de acuerdo contigo en que no hay que ayudar al mal, pero el que el otro me mienta, me robe o sea injusto, no justifica que yo lo sea con él: «al que te pida dale y al que se lleve lo tuyo no se lo reclames». Saludos

  7. Hombre, eso de «al que se lleve lo tuyo no se lo reclames»… no me parece cardad ni ser bueno, me parece ser tonto. ¿Qué sería de nosotros si cuando nos robaran el bolso o nos desvalijaran la casa no denunciáramos? Que, como dice el dicho, Jesucristo dijero «hermanos», no «primos» XD

  8. Ja,ja,ja,son palabras de Jesús, Luthien, lo que pasa es que yo las he puesto aquí, fuera de su contexto y más preciso sentido, porque me convenía para mi discurso, jajaja. Un saludo.

  9. Me gusta este debate. Sobre todo el de las frases de Jesús que nos llaman la atención a todos. Si Jesús nos dijo que fuésemos hermanos y no «primos», cuando dice cosas como: «pon la otra mejilla», ¿qué quería decir exactamente? Algún día le dedicaremos una entrada a cosas de estas.

  10. ¡Ah! Y otra cosa respecto a la puntualización de Inma. Estamos de acuerdo, claro, en que la injusticia de otros no debe hacer cambiar mi intención de hacer justicia. Pero en el caso concreto de los que piden en la calle, es razonable dudar de qué destino tendrá ese dinero. Algunos lo que hacen es llevar al mendigo a un bar y pagarle una comida. No es mala solución, pero quizá el que está pidiendo no quiera. Quién sabe.

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