18 Oct 2021

Bautismo: El primer amor (Lucas 3,15-16.21-22)



[Evangelio del domingo, Bautismo del Señor – Ciclo C]

Lucas 3,15-16.21-22:

El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías. Él tomó la palabra y dijo a todos:
—Yo os bautizo con agua, pero viene el que puede más que yo, y yo no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma y vino una voz del cielo:
—Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

En este domingo celebramos una fiesta un tanto sorprendente y peculiar, el Bautismo de Jesús.
En principio, en el bautismo, en el nuestro, hemos sido hechos hijos de Dios y se nos ha liberado del pecado. El bautismo de Juan era distinto, pero servía igualmente de signo de conversión y arrepentimiento por los pecados. Pero Jesús, claro, no tenía necesidad de «ese» bautismo.
Los evangelios, los cuatro, nos traen esta escena y esto significa en principio dos cosas: que para ellos es importante y que tiene alguna base histórica.

Juan Bautista es visto, sobre todo en Lucas, como el precursor de Jesús, el último gran profeta del Antiguo Testamento. En el texto de hoy Juan deja paso a Jesús. Él llamaba a la conversión y predicaba una vida ética, honrada. Jesús irá más allá y llamará al seguimiento, a una vida nueva, totalmente renovada, que él regalará.
Algunos compatriotas creían que Juan era el mesías, el libertador que estaba esperando el pueblo de Israel, pero Juan mismo se encarga de desmentirlo, no se siente digno ni siquiera de hacer la tarea de esclavo de desatar las sandalias. Juan, como decimos, preparaba el camino; ahora le toca el turno a Jesús.
La base histórica del asunto consiste en que Jesús se hizo bautizar por Juan y, por tanto, es posible que perteneciese a su movimiento al menos al principio. No sabemos los detalles, pero podemos intuir que el mismo Jesús tuvo su etapa de búsqueda, de comprensión lenta y esforzada de cuál era su misión, de cuál era la voluntad de Dios sobre él.
Por último, los evangelios añaden cada uno sus matices teológicos porque quieren profundizar en el asunto. El bautismo de Jesús es la ocasión de mostrarnos su identidad, quién es Jesús en realidad: el Hijo de Dios, el Amado de Dios.

El mensaje para nosotros es múltiple y sugerente. También Dios nos ilumina el camino de nuestra vida y nuestra misión poco a poco, paso a paso; también nos toca el esfuerzo de buscar, de intentar conocer, de orar. Lucas, de forma especial, insiste en que Jesús estaba orando en el momento de la manifestación de Dios sobre él. Es un tema muy querido por este evangelista.
Igualmente, estamos llamados a escuchar las mismas palabras de Dios sobre nosotros. Dios nos quiere hacer hijos. Nos llama a sentir que el Espíritu Santo viene sobre nosotros y que «se abre el cielo» es decir, que Dios no está distante, no es inalcanzable.
Ante todo Dios nos vuelve a repetir una vez más: tú eres mi hijo, tú eres mi hija, te quiero.
Vivimos en un mundo en el que se nos insiste en que nadie regala nada, en que hay que ganarse el afecto, hay que demostrar lo que cada uno vale. En contra de esta tendencia los evangelios presentan el amor de Dios como el primer paso. Jesús todavía no ha hecho nada, ni ha predicado nada y lo primero que escucha es que Dios le dice: te quiero.
Nuestra vida está apoyada sobre el te quiero de Dios. Eso no nos va a evitar los peligros ni los riesgos como a Jesús no le evitó la entrega y la cruz, todo lo contrario, la entrega y el amor de Jesús se explican a partir de este primer amor de Dios.

(Bautismo del Señor – Navidad – Ciclo C)

Un pensamiento en “Bautismo: El primer amor (Lucas 3,15-16.21-22)

  1. estoy muy de acuerdo contigo en todo, es verdad que no nos va a librar de las penurias, aunque parezca algo horrible, pues me temo que las personas nos ponemos tan cabezotas que no aprendemos hasta que nos dan un buen palo en la cabeza, en otras ocasiones simplemente es necesario un gran sacrificio, una gran compensacion por tanta maldad, como cristo hizo. Gracias a el ahora tenemos la posibilidad de ser libres del pecado. Se que suena espantoso, pero no lo es, es un acto de amor, del padre hacia nosotros, que agota hasta el ultimo recurso para que nuestras almas no se pierdan para la eternidad. Ademas su amor es tan grande que en los momentos de sufrimiento y de dolor nos da toda la fortaleza necesaria para soportarlo, llevandonos en sus brazos. ¿cuantas veces nos hemos pensado que no podiamos aguantar ni soportar una situacion o unas circunstancias, y cuando la tormenta pasa, nos sorprende el haberla aguantado y nos damos cuenta de lo bobos que fuimos al pensar que no podiamos aguantar, en esa circunstancia esta dios llevandonos en brazos como en la historia de la playa, que la chica se pensaba que dios era injusto, pero sin embargo no solo no lo era, si no que ademas de no serlo nos llenaba de amor y nos cuidaba como unos buenos padres cuidan de su hijo enfermo.
    el texto del bautismo de jesus, es de una gran belleza, para mi ademas de todo lo que has dicho, es un comienzo de algo, quizas el comienzo oficial de su vida publica, Él que esta lleno de espiritu santo, pasa por el bautismo para ¿librarse del pecado,recibir al espiritu? o para bendecir ese bautismo y abrir paso a los fieles, con su propio bautismo. en cualquer manera, para mi una demostracion de humildad tremenda como con el labatorio de pies en su pasion. Cristo se acerca a san juan como uno mas, como si fuera un pecador arrepentido, pero el no tenia pecado, y se acerca como todos, con sencillez, sin florituras, con toda normalidad al bautismo de juan,como uno mas, y entonces se abren los cielos y dios habla indicando que es alguien muy especial, y que esta complacido con el.
    Un texto muy bonito. Lastima que muchas veces me falten las palabras.

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