12 Jun 2021

¿Dios? ¡Uy qué miedo!

Palabritas: «Temor»
En la Biblia aparece a veces la expresión temor de Dios o temer a Dios. Claro que nosotros manejamos traducciones a nuestras lenguas de los textos originales, y ese «traspaso» de una lengua a otra nos puede jugar malas pasadas.
En mi opinión la palabra «temor» es una de esas.

Vamos a hacer dos búsquedas distintas: por un lado, veremos qué significa la palabra «temor» en castellano, y por otro qué dicen los comentarios a esta palabra cuando aparece en la Biblia. Al final, una pequeña conclusión.
Para que no sea tan largo, voy a dividir esta entrada en varios días.

1. Investigando en los diccionarios de la Real Academia Española de la Lengua, la palabra «temor» tiene un significado sólo negativo. Aunque incluye la expresión «temor de Dios», que define como:

«Miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios. Es uno de los dones del Espíritu Santo.» (RAE)

¡Pues sí que la hemos arreglado! Si la palabra temor ya da un poco de yuyu, (por cierto, la palabra «yuyu» no está en el diccionario«), ahora nos viene el diccionario con la palabra «miedo», que, aunque sea reverencial (cosa que yo no comprendo, el miedo es el miedo, y punto), va a ser difícil encontrarle un punto de vista positivo.
Vamos, pues, a buscar la palabra «miedo» en el diccionario:

1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
2.
m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. (RAE)

Lo que nos temíamos, la palabra «miedo» sólo tiene dos significados y a cual más negativo que el otro. Seguimos pensando que aquello de «miedo reverencial» es todavía más horrible que «temor de Dios».

Pero vamos a ser bien pensados, venga, quizá sea un significado antiguo de la palabra «temor» en castellano, quizá hace décadas tenía un matiz más positivo…
¿Cómo comprobar esto?, pues en la misma página de la RAE, que te da acceso a sus diccionarios desde el tiempo de maricastaña. Así que, nos ponemos manos a la obra y, ¡oh maravilla!, descubrimos que el verbo «temer» tenía antiguamente un significado de «miedo reverencial», la definición exacta es ésta:

Tener miedo reverencial á alguna persona, como el hijo al padre, el vasallo al Rey &c. Reveri, timere.

Hubo un momento en que los señores de la academia decidieron quitar esa acepción del verbo temer, y se quedaron sólo con las otras de matices, en general, negativos. Sin embargo, la expresión «temor de Dios» sigue presente hasta la edición actual del diccionario.
Y os preguntaréis… ¿cuándo sucedió eso? ¿Cuál fue el año en el que la palabra «temer» en lengua española dejó de tener el matiz de reverencia hasta el punto que los responsables del diccionario lo echaron a la calle? ¿Será otra de las manías modernas que tanto critican algunos puristas del lenguaje? ¿Tuvo algo que ver en esto Camilo José Cela?
Pues me parece que no…

Así que, en castellano, el verbo «temer» según la RAE tuvo hace años un matiz de «miedo reverencial» que un buen día desapareció del diccionario. La última vez que el diccionario de la Real Academia Española aceptó ese matiz de reverencia fue en 1817 (!). En la siguiente edición del diccionario Usual, el 1822, ya había desaparecido:

Desde entonces, con algunos cambios de expresión por el paso del tiempo, los significados no han variado mucho, todos con su matiz negativo. Mientras se ha mantenido a través de los siglos la referencia al «temor de Dios» como «miedo reverencial». Nada ha cambiado desde principios del siglo XIX.

Ahora sí, definitivamente, puedo afirmar y afirmo: LA PALABRA «TEMOR» EN CASTELLANO, EN EL SIGLO XXI, ES UNA TRADUCCIÓN INAPROPIADA DEL TÉRMINO ORIGINAL BÍBLICO.


2
. ¿Qué dicen los comentarios de la Biblia sobre la expresión «temor de Dios»?
Tiene un matiz siempre positivo: significa «respeto» a Dios. El «temor» de Dios no quiere decir que haya que tenerle «miedo» sino considerarlo en su grandeza, respetarlo y reverenciarlo…
Llegamos a afirmar que el origen de este temor es el amor, que es lo que importa de verdad. El amor que recibimos de Dios nos lleva a reconocerlo agradecidos y a respetarlo.

Sí, sí, todo esto está muy bien, y, lo más importante, es totalmente cierto, el significado bíblico de esa expresión antigua queda muy bien descrito en la explicación que dan los comentarios.

Pero lo que yo digo es mucho más sencillo: la palabra «temor» no es la adecuada para transmitir ese mensaje de amor y respeto. Aunque en 1817 lo fuese, ahora (y desde 1822) ya no lo es, y, por tanto, tenemos que rechazarla.

Si queremos traducir la Biblia al castellano, tenemos que respetar la lengua castellana. Si la palabra original de la Biblia tiene un matiz positivo de «respeto» y la palabra castellana «temor» no lo tiene (¡desde hace casi 200 años!): entonces no es la palabra correcta.

Que me perdonen los señores traductores que bastantes dificultades tienen en su trabajo. Pero para comunicarnos en castellano, con todos los hispanohablantes, no podemos usar significados de las palabras que ni siquiera están el diccionario (aunque estuviesen hace siglos), no podemos inventarnos una lengua nueva. Si no, corremos el peligro de alejarnos tanto del lenguaje de la gente que acabemos lejos de su mundo. Esa va a ser una tentación siempre presente entre los cristianos. ¡Evitémosla incluso desde nuestra forma de hablar!

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