13 Jul 2020

Ostentación y humildad (Mateo 23,1-12)

[Evangelio del domingo, 31.º del Tiempo Ordinario – Ciclo A]


Mateo 23,1-12:

Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo:
—En la cátedra de Moisés se han sentado los maestros de la Ley y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
»Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros; pero no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
»Todo lo que hacen es para que los vea la gente; alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro».
»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
»Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro padre, el del cielo.
»No os dejéis llamar jefes, porque uno solo es vuestro Señor, Cristo.
»El primero entre vosotros será vuestro servidor.
»El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

La cátedra de Moisés de la que Jesús habla no era ningún sitio concreto; quiere decir que los maestros de la Ley y los fariseos de su época, que eran los que más estudiaban y conocían los libros de las Sagradas Escrituras, tenían la responsabilidad de transmitir al pueblo las enseñanzas de Dios. Ellos sabían mucho sobre la Biblia, pero Jesús les acusa de no vivirla, de no cumplir lo que dicen. Pedían a la gente el cumplimiento estricto de todas las normas, pero ellos faltaban a la más básica, el amor a Dios y a los demás.
Jesús les recrimina que les gusta hacer ostentación social y religiosa. Las filacterias, por ejemplo, son unos pequeños estuches que contienen varios papelitos con fragmentos de la Escritura y se llevan atados a la frente y al brazo izquierdo (el del lado del corazón); los fariseos preferían llevar filacterias vistosas para que todo el mundo pensase que eran personas muy religiosas.
Para Jesús, en cambio, la religiosidad se vive de otra manera. Ante todo, reconociendo que solo Dios es Dios; a pesar de que tantas veces hacemos diosecillos de muchas de las cosas de nuestro mundo, como el dinero, el placer, la comodidad, el ocio o el egoísmo. La fe que Jesús propone es humilde, es de quienes se ponen al servicio, de los que no buscan honores ni reverencias.
¿A quién dirige Mateo estas palabras? Alguien decía que el mundo se arreglaría si cada uno arreglase… la casa del vecino. Esto mismo nos puede pasar leyendo esta lectura. Todos tenemos fácilmente consejos y recomendaciones para que los demás hagan bien las cosas, pero cuando tenemos que aplicárnoslas a nosotros… la cosa cambia. Resulta fácil pensar que la lectura va dirigida a los obispos, a los curas, a los que mandan en la Iglesia, y ciertamente es verdad, porque son responsables de seguir transmitiendo el evangelio. Pero las palabras de Jesús también se pueden aplicar a cualquier cristiano. Todos nos podemos sentir tentados por las reverencias o los honores, que pueden ser de muchos tipos. Todos podemos tener recetas fáciles para los demás que no vivimos.
Para todos va dirigido, también, el final de la lectura, que es muy positivo: nos recuerda que Dios es Padre y que Cristo es nuestro Señor, y que todos somos hermanos. ¡Qué alegría tener un Dios así, paternal, y un jefe así, que da su vida por amor!

 

3 comentario en “Ostentación y humildad (Mateo 23,1-12)

  1. Evidentemente, la lectura va dirigida principalmente (y muy especialmente) a los que mandan en la Iglesia, que desgraciadamente suelen seguir la tendencia farisaica tan de moda ya hace 2000 años, aunque no sólo vaya dirigida a ellos. Como bien dices, todos podemos y debemos aplicárnosla, ya que en el fondo es un av iso contra el orgullo y la hipocresía en los que todos podemos caer, aunque desde mi humilde punto de vista creo que este va más encaminado a los «pastores» y a los «jefes» mientras que el que va más encaminado a los cristianos de a pie en general es ese otro texto primo hermano de este, el de Mateo 6, 1-6.16-18 que previene a los que hacen ostentación del ayuno, de la oración y de la caridad porque si lo hacen en público ya han recibido su paga (en satisfacción del orgullo).

    Como siempre, muchas gracias por tus comentarios. Es verdad que en muchas ocasiones siempre es más fácil solucionarle la vida a los demás que a uno mismo. Tan fácil como inútil, por desgracia. Un abrazo 🙂

  2. Com sempre, Javi, molt bé. Los diosecillos com el plaer, els diners, la comoditat,… el que fan és seduir-nos i volen obligar-nos a que els donem la preferència en els nostres valors. De tal manera que, si hi ha que ferir, violentar, matar,… per a aconseguir-los, doncs es fa i ja està: ells es fiquen per davant del Déu vertader. Bé, Javi, cuida’t, amic. Paco desde Alginet.

  3. Gracias por los comentarios i por los ànimos.
    Los cristianos hacemos bien en tener muy presentes estas críticas de Jesús al orgullo y la ostentación. Y más en una sociedad como la nuestra en la que parece que es tan importante ‘demostrar lo que vales’ para pintar algo.
    Para Jesús las relaciones entre personas deberian ser tan distintas que todavía estamos intentando comprenderlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.