25 Feb 2020

Gratitud (Lucas 17,11-19)

[Evangelio del domingo, 28º del Tiempo Ordinario – Ciclo C]

Lucas 17,11-19:

De camino hacia Jerusalén, Jesús pasaba entre Samaría y Galilea. Al entrar en una aldea, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y comenzaron a gritar:
—Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros.
Él, al verlos, les dijo:
—Id a presentaros a los sacerdotes.
Y mientras iban de camino quedaron limpios. Uno de ellos, al verse curado, volvió alabando a Dios en alta voz, y se postró a los pies de Jesús dándole gracias. Era un samaritano. Jesús preguntó:
—¿No quedaron limpios los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Tan sólo ha vuelto a dar gracias a Dios este extranjero?
Y le dijo:
—Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

La gratitud no es un valor accesorio o secundario; no es un florero o un cuadro que «hace bonito» en la estantería de nuestras actitudes. La gratitud es una columna fundamental del ser cristiano. Lucas nos lo dice aquí con claridad al presentarnos un texto tan conciso en el que apenas sobran palabras.
Los relatos de milagros, en aquella época, se solían contar siempre igual, en cinco pasos (presentación del enfermo; petición de curación; gesto o palabra de Jesús; curación; reacción de los espectadores o del curado). En los evangelios siguen casi siempre este mismo esquema. Cuando hay alguna variación, por tanto, el autor nos está invitando a que nos fijemos en ello. En el texto de hoy destaca la gratitud del leproso y la frase de Jesús.

La lepra de la que hablan los textos antiguos no era la enfermedad que hoy describe la ciencia médica. Cualquier enfermedad de la piel que pareciese sospechosa era considerada lepra. El Antiguo Testamento ya contiene normas minuciosas con las que los sacerdotes podían detectar si una mancha de la piel era lepra o no (debían esperar un tiempo para ver si se extendía, o pincharla con una aguja para ver si perdía sensibilidad, entre otras pruebas). La lepra era una enfermedad tan contagiosa que asustaba a la sociedad entera, de forma que el leproso era marginado, rechazado de las ciudades y aldeas y obligado a avisar de su presencia con gritos de «leproso, leproso» o incluso con una campana. Los leprosos no podían si quiera acercarse a un viajero por el camino. A veces los leprosos sanaban, entonces tenían la obligación de presentarse a un sacerdote para que hiciese la comprobación y los reintegrase en la vida social y familiar que habían tenido que abandonar.
Ser leproso en aquellas sociedades, por tanto, era casi como estar muerto en vida; la lepra se consideraba como un símbolo de la propia muerte.

Los leprosos que se dirigen a Jesús comienzan obedeciendo la Ley, ya que se detienen a distancia para pedirle la curación. Reconocen a Jesús como «maestro»; él, con una simple frase, les manda que se presenten al sacerdote, y ellos le obedecen antes incluso de ser sanados de la enfermedad. Manifiestan así una gran fe en el poder de Jesús. De camino quedan curados y sólo a uno de ellos se le ocurre volver atrás a agradecerle a Jesús el milagro. ¿Se puede reprochar algo a los otros nueve? ¿Acaso no están simplemente obedeciendo a Jesús? ¿Les ha pedido que vuelvan a agradecerle nada?
A Jesús no le interesan los honores ni la gloria que le puedan dar los hombres. De hecho, cuando el leproso le da gracias a él, Jesús tan sólo se fija en que alaba y da gracias a Dios. Pero al leproso agradecido le sucede algo que los otros nueve se van a perder: es salvado.
Lucas tiene cuidado en matizar bien las palabras: Los leprosos tan sólo le piden a Jesús que tenga piedad de ellos. Está claro que ellos desean la curación, pero Jesús puede tener piedad de ellos de una forma mucho más profunda. Cuando los envía al sacerdote está poniendo a prueba su confianza en Dios, y ellos obedecen; pero tras la curación por el camino se pone a prueba su gratitud, y sólo uno supera la prueba. Para ése va dirigida la salvación.
Lucas añade un matiz de crítica social: Los samaritanos eran despreciados por los judíos, ya que los consideraban herejes porque no hacían sus sacrificios en el Templo de Jerusalén, ni aceptaban todas las Escrituras. Sin embargo el leproso samaritano tenía en su corazón una actitud agradecida que les faltaba a los judíos enfermos.

Es un tópico decir que sólo reconocemos lo que tenemos cuando nos falta… pero es un tópico muy acertado. En ocasiones consideramos la vida que vivimos como «normal». Disfrutamos de aquellas cosas buenas que nos suceden cada día sin detenernos a dar gracias a Dios, casi como si «nos lo debiera». Sin embargo, el cristiano sólo puede serlo si reconoce ante todo que Dios le quiere, que todo lo que tenemos y vivimos es un regalo de Dios, empezando por nuestra propia vida. Si preguntamos cuáles son los valores más importantes, seguro que el amor triunfaría en la encuesta, y quizá también la justicia y la solidaridad. La gratitud, en cambio, apenas aparecería, a pesar de ser la actitud previa al amor o la solidaridad. Nadie ama porque sí, ni a fuerza de voluntad pura y simple. El cristiano ama porque Dios le ha amado primero. El cristiano es solidario porque quiere hacer realidad en su vida lo que Jesús ha realizado para él. El cristiano perdona sólo porque se sabe inmensamente perdonado por la misericordia de Dios. El cristiano es justo a la manera de Dios, porque lo ha aprendido de él. El cristiano es capaz de dar su vida por los demás, porque ha visto a Jesús en la cruz y ha descubierto en él al Señor de Vida plena.

[Imagen: James Christensen. www.jameschristensen.com]
Domingo 28º del Tiempo Ordinario – Ciclo C

7 comentario en “Gratitud (Lucas 17,11-19)

  1. Un cosa que no entiendo de este texto es qué significa exactamente que el agradecido sea «salvado». ¿Salvado de qué? ¿Y por qué Jesús dice «tu fe te ha salvado» cuando en realidad fe han tenido todos y lo que distingue a este no es la fe sino el agradecimiento (o más bien volver para agradecérselo? Porque agradecidos en su corazón podían estar todos, aunque no volvieran, ¿no?

  2. Pues planteas una pregunta muy apropiada. Ten en cuenta que los textos no sólo sirven para dar respuestas, sino para plantear preguntas, y me parece que Lucas aquí quería precisamente provocar preguntas, y tú las has acertado todas.

    • ¿Qué significa «salvar»? ¿Cuál es la salvación que Jesús trae?

    Creo que el texto nos plantea el contraste entre aquello que los leprosos piden: la simple curación; y aquello que Jesús les puede dar: la renovación de toda la vida, el perdón de los pecados, la nueva familia que es la comunidad de seguidores de Jesús..

    • ¿Qué diferencia la fe del samaritano de los demás?

    Que él ha vuelto a manifestar su agradecimiento a Jesús públicamente. Como dices, los demás pueden estar muy agradecidos en su corazón, pero no lo manifiestan. Esto es lo que Lucas dice que no basta, no basta con ser creyente en la intimidad, sólo se es creyente de verdad cuando se es capaz de proclamarlo. De hecho Lucas escribirá después el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuyo tema principal es esta misión divulgadora de la comunidad cristiana.
    Los diez leprosos tuvieron fe en Jesús, pero la del leproso agradecido era distinta, tenía algo especial que lo lleva a descubrir en Jesús algo más que un curandero, los otros nueve no pasaron de ahí.

  3. Algo que me planteo con este texto es que el ex-leproso que se dio la vuelta, vio la grandeza de Dios cuando fue curado, vio su inmenso amor, se ilumino su mente, alma y corazon, no vio solo una enfermedad que desaparecio de su cuerpo. Me pregunto si los demas ex-enfermos, se dieron cuenta por el camino de que habian sido curados, supongo que si, porque al darse el otro la vuelta les haria reaccionar y ver que algo raro habia pasado, o tal vez no se enteraron, de todas maneras pienso que quizas ellos no se iluminaron, o no acogieron ese milagro como el gran don que fué, quizas viesen a Cristo solamente como un gran medico, un medico capaz de curar el cuerpo con sus palabras y quizas no veian mas haya… y si me lo planteo de esa manera se me viene otra pregunta, ¿porque bajo las mismas condiciones y el mismo don recibido que el enfermo agradecido, los demas no vieron a cristo y a dios como el otro enfermo?¿quizas no querian verlo?.No se , nunca entendi del todo bien este evangelio. Gracias a tu explicación ahora lo comprendo bastante mejor.
    En cuanto al topico del que hablas… creo que por desgracia es asi, los seres humanos somos tan cabezotas, que si no existieran, los mancos, invalidos, tetraplejicos, y demas, no apreciariamos el gran don que son las manos, las piernas, los brazos, la inteligencia, la salid, creo que las personas enfermas hacen una gran labor a su manera.
    Me gusta algo que dices en tu comentario a estelween, «no basta con ser creyente en la intimidad, sólo se es creyente de verdad cuando se es capaz de proclamarlo» me gusta porque es algo que va con mi personalidad y si te digo la verdad lo voy a tener en cuenta.

  4. Bueno con respecto a este Evangelio mi comentario es el siguiente:
    Es cierto que la FE mueve montañas es por eso que el leproso que acuidio a agradecer al señor si la tuvo los demas lo porque solo le pidieron que los curara y nada mas pero este samaritano leproso su FE lo salvo con al vida eterna que Dios le dio los otros nueve no la tuvieron solo quisieron curarse de su enfermedad,asi tambien nos pasa a nosotros solo pedimos y pedimos pero cuando nos llega lo que pedimos ya nos envolvemos en una burbuja y nos olvidamos de agradecer a Dios somo ingratos pensamos en nosotros mismos y no nos damos cuenta que el agradecimiento la gratitud es lo mas bonito porque nuestro señor sabra que clase de personas somos y tambien como cristianos.

  5. Gracias por la meditación y explicación de este pasaje del evangelio, me sirvió de mucho para comprenderlo, quiero manifestarles que soy ex-alumna de María Auxiliadora de Comodoro Rivadavia (Chubut -Argentina) y radico en Córdoba-Arg. y mañana tengo la misión de exponer sobre la lectura de Luc.17, 11-19 y buscando en la web con mucha alegría los he encontado, me alegro de saber que el autor de esta pág. es un sacerdote salesiano!!!
    Que Dios los bendiga y nuevamente, GRACIAS!!!!

  6. Cuando es la enfermedad un dolor o una bendicion? En este caso para los 9 el resultado de la intervencion de JC fue quitar el dolor y para el agradecido fue la bendicion. Este evangelio se ma hace un reto usarlo para evengelizar a los no cristianos cuando lo que buscan es eliminar el dolor y no buscar la salvacion. Si para muchos cristianos es dificil comprenderlo…
    Por otro lado, me resulto muy util la interpretacion para usarlo en discusion en pequenos grupos.
    Que Dios los bendiga !

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