31 Mar 2020

Juan 3,13-17

Juan 3,13-17:
En aquel tiempo dijo Jesús:
-Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.

Juan toca fondo en este párrafo, preparando (estamos todavía en el cap. 3 de su versión del evangelio) todo lo que vendrá más adelante. Casi veinte capítulos después llegaremos a la crucifixión, pero desde aquí ya se nos ha dicho que todo lo hace Dios por amor; que no busquemos condenas ni castigos destructivos, que el amor de Dios es tanto, tantísimo, que hasta su Hijo único, lo más preciado de cualquier padre, lo ofrece para la salvación del mundo.
Ante este modelo nos reflejamos nosotros.

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