6 Jun 2020

Martes santo (Juan 13,21-33.36-38)

En el evangelio de Juan, Jesús es el Señor. Domina la escena, conoce todo; explica, aunque no le entienden; ofrece signos, aunque no son captados; sabe que le van a traicionar, que le van a negar, pero todo lo interpreta de forma distinta. Para él no llega el tiempo del fracaso, sino la hora de la gloria.

Juan 13,21-33.36-38
Jesús, profundamente conmovido, dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar». Los discípulos comenzaron a mirarse unos a otros, preguntándose a quién podría referirse. Uno de ellos, el discípulo al que Jesús tanto quería, estaba recostado a la mesa sobre el pecho de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que le preguntase a quién se refería. El discípulo que estaba recostado sobre el pecho de Jesús le preguntó: «Señor, ¿quién es?» Jesús le contestó: «Aquel a quien yo le dé el trozo de pan que voy a mojar en el plato». Y mojándolo, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Cuando Judas recibió aquel trozo de pan mojado, Sata?as entró en él. Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo cuanto antes». Ninguno de los comensales entendió lo que Jesús había querido decir. Como Judas era el depositario de la bolsa común, algunos pensaron que le había encargado que comprara lo necesario para la fiesta, o que diese algo a los pobres. Judas, después de recibir el trozo de pan mojado, salió inmediatamente. Era de noche.
Nada más salir Judas, dijo Jesús: «Ahora va a manifestarse la gloria del Hijo del hombre, y Dios será glorificado en él. Y si Dios va a ser glorificado en el Hijo del hombre, también Dios lo glorificará a él. Y lo va a hacer muy pronto. Hijos míos, ya no estaré con vosotros por mucho tiempo. Me buscaréis, pero os digo lo mismo que ya dije a los judíos: ‘Adonde yo voy, vosotros no podéis venir’». Simón Pedro le preguntó: «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le contestó: «Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora; algún día lo harás». Pedro insistió: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Estoy dispuesto a dar mi vida por ti». Jesús le dijo: «¡De modo que estás dispuesto a dar tu vida por mi! Te aseguro, Pedro, que antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces».

¡Hay tantos detalles en esta lectura!
Jesús, el Señor que todo lo sabe, aparece profundamente conmovido, profundamente humano.
Judas vive de noche, en una negra noche que envuelve su corazón y que le lleva a traicionar a su maestro. ¡Cuántas traiciones suceden de noche! Cuánto podemos traicionar nosotros en nuestras noches.
Pedro vive en una falsa luz, en la falsa seguridad en sí mismo; le pierde la boca, como nos puede suceder a nosotros. Habrá de pasar por el dolor de reconocer su pecado; todavía no está preparado para seguir a Jesús, por eso lo seguirá “de lejos”.
Jesús es el único que da la interpretación justa de lo que sucede: la cruz es su gloria. El amor máximo se manifestará sólo en ella.

Un pensamiento en “Martes santo (Juan 13,21-33.36-38)

  1. si que es verdad hay tantos detalles aqui quepodiamos hablar de ello dias enteros.Me quedo con todo y con algo que has dicho en tu comentario "la cruz es su gloria el amor maximo se manifestara solo a traves de ella" para mi, ese echo, hoy caigo en la cuenta, de que es un autentico milagro el que el verdadero amor se manifieste a traves de la cruz.Gracias a la trinidad por ello.

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