4 Jul 2020

La conversión de san Pablo (4ª de 12) Contexto

Contexto histórico – La transformación de Pablo

Pero algo sucedió en la vida de Pablo. Hubo un momento en que Dios mismo le tocó el corazón. Pablo quedó transformado interiormente y se dio cuenta de que todo cuanto había valorado en su vida no valía nada en comparación con Jesús. No sabemos exactamente qué le pasó; quizá estaba en la sinagoga, discutiendo a grito pelado contra algún cristiano, y aquel le citó algún pasaje de los profetas que hablan del Mesías de Dios que sufre por nuestros pecados; o quizá fue en un momento de oración; o quizá leyendo él mismo al profeta Isaías… No tenemos los datos de ningún periodista de la época.
Pero sí sabemos qué sucedió en el interior del corazón de Pablo. Lo sabemos porque nos lo cuenta Lucas. Recordemos que a Lucas no le interesa contarnos detalles como anécdotas del pasado. Lo que Lucas cuenta tiene todo un significado profundo, y por eso nos lo escribe.
Descubrir el significado profundo del relato de Lucas es lo que nos proponemos ahora. No nos fijaremos en los detalles externos, ni nos preguntaremos si sucedió «de verdad» (la luz resplandeciente, la voz, las escamas de los ojos, etc.); sabemos que sí sucedió en el corazón de Pablo, y ahí nos queremos meter.

(Todas las entradas de este tema AQUÍ)

8 comentario en “La conversión de san Pablo (4ª de 12) Contexto

  1. Me están interesando mucho estos articulitos que haces sobre el contexto histórico, proque es algo que me interesa sumamente (no sólo conocer las escrituras, sino también el contexto histórico de sus autores y protagonistas, porque así creo yo que se entiednen mucho mejor).
    Pero, una cuestión que me inquieta: ¿no hay demasiada tendencia últimamente en «dessobrenaturalizar», por decirlo de alguna manera, los pasajes de la Biblia? Que si la transfiguración era una metáfora, que si la conversión «luminosa» de Pablo también… y yo me pregunto, ¿eso no abre una vía algo peligrosa a que se acabe considerando que la concepción virginal de María, los milagros, e incluso la misma resurrección de Cristo o la vida del alma tras la muerte en el Cielo, son en realidad relatos o conceptos simbólicos?

    Saludos:

    Luthien Black.

  2. Bueno, en realidad esa tendencia de «últimamente» comienza en el siglo XVIII. Todas esos ejemplos que pones se han dicho ya (la resurrección como si fuese nada más que «está vivo en nuestro recuerdo»; la multiplicación de panes y peces como «al ver la generosidad de Jesús, que compartió su bocata, todo el mundo se puso a compartir»; la tempestad calmada como «Jesús conocía las corrientes de aire y llevó la barca a un lugar resguardado»; la resurrección [ésta es divertida] como que no había muerto de verdad y con el frío de la piedra del sepulcro se reanimó; la ascensión como «subía una montaña, alejándose de los discípulos»; la concepción virginal la arreglan de forma drástica: en el viaje a visitar a su prima, María fue violada por un soldado romano llamado Pantera [como si en aquella época nadie viajase solo]; etc., etc.).
    Lo importante aquí es la clave que nos da la época de la Ilustración. Decir que «el hombre es la medidad de todas las cosas», en la práctica se ha convertido en «yo soy la medida de todas las cosas» y si hay algo que «yo no comprendo» significa que «ese algo no existe»; y todo porque, como decia el amigo Nietzsche, la humildad es anti-humana.

    Especialmente en lo que respecta a los milagros, mucha gente rechaza que pueda suceder nada en contra de las «leyes de la naturaleza». Pero porque se confunde con gran ingenuidad cuáles son «las leyes de la naturaleza» con «las leyes conocidas de la naturaleza», como si lo que existe es sólo lo que yo conozco.
    Y entre esa «gente» se incluyen algunos teólogos que quieren dárselas de «modernos», de «estar con la gente».
    Hubo hace unas décadas un teólogo, Rudolf Bultmann, que hablaba de la «desmitologización» en esta línea. Sólo que para él todo tenía una coherencia con los fundamentos filosóficos que aceptaba (Bultmann fue uno de los mejores teólogos del siglo XX). Pero, aunque su teología sigue siendo muy interesante, la filosofía que le servía de base ha sido muy superada.

    Hoy en día hemos avanzado mucho en la reflexión de lo «distinto». Es posible que existan cosas que desconocemos, es posible que en el mundo sucedan fenómenos diferentes a lo que hasta ahora se conoce, pero esta reflexión no ha llegado a la «opinión popular», por decirlo de alguna manera (bastante imprecisa).

    Otra cosa distinta es hablar de un hecho concreto que nos cuenta la Biblia. Si hablamos de «el capítulo 9 de Hechos», tendremos que ver qué podemos decir y qué no desde el punto de vista histórico, y sobre todo, qué pretendía decir el autor. Lo mismo sucede con la transfiguración, con la virginidad de María, etc.

    Lo importante, si queremos ser científicos serios, es no decir nunca que «lo que yo no entiendo no existe», por eso un historiador nunca podrá afirmar: «los milagros no pueden existir». Tan sólo llegará a decir aquello sobre lo que hay datos, o reconocer que a veces no los hay.

    En concreto, los milagros como los exorcismos son más aceptados como posiblemente históricos ahora que hace unas décadas. Incluso, en palabras de Rafael Aguirre, «a algunos teólogos modernos les resulta más difícil aceptar que Jesús hizo exorcismos que a muchos historiadores ateos». Porque entonces llamaban «endemoniado» a cualquier enfermo mental, a veces transitorio, que se explica con claridad considerando las situaciones sociales extremadamente duras del pueblo llano. La presencia y la «fuerza interior», por decirlo así, de Jesús podía sanar aquellas almas retorcidas por el dolor.

    La Resurrección, por otra parte, no es considerada un «milagro», sino un hecho totalmente singular en la historia, una intervención especial de Dios. No sabemos qué sucedió desde el punto de vista bioquímico en aquel sepulcro, pero sí estamos seguros (desde la fe) de que lo que allí ocurrió no fue simplemente un «recuerdo» de los apóstoles, ni una «alucinación», ni mucho menos una «invención».

    Lo mismo afirmamos sobre la virginidad de María. La intervención de Dios puede superar todo nuestro conocimiento hasta el extremo de sacar vida nueva donde no la hay.

    El que no tenga fe no aceptará estas afirmaciones, pero tampoco tendrá pruebas para demostrar nada en contra; en realidad tendrá una «fe distinta» (dando a la palabra «fe» aquí el significado genérico de aquello que se piensa pero que no puede ser demostrado, que es en realidad el 99% de todo lo que vivimos).

    (Vaya respuesta más larga que me ha salido, pero es que el tema es mucho más complejo. No sé si habré aclarado algo o liado más la madeja.)

  3. Sí, bueno, supongo que quieres decir que cada hecho «milagroso» concreto hay que verlo de una forma individualizada, no juzgarlos todos en su conjunto. Lo que pasa es que no me ha qurdado muy clara cuál es la solución (cuál es el criterio que se debe aplicar para distinguir qué relatos son simbólicos y qué relatos son literales).

    Y luego está la interpretación, que a veces raya abstante. Por ejemplo, hay un pasaje de la Biblia que me dio muy mal rollo la primera vez que lo leí (es de Mateo 22 y de Lucas 20):

    «Hubo entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
    De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.
    Y después de todos murió también la mujer.
    En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?
    Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
    Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.»

    Este fragmento me rayó mucho. ¿Qué significa eso? ¿Que yo en el Cielo al ser igual que un ángel ya no estaré casada aunque lo estuvera en vida? ¿Que la muerte me va a separar para siempre de mi pareja y de mis seres queridos que no volveré a verlos, que me olvidaré de ellos? Porque si es así, francamente, no esoy muy segura de querer ir al Cielo :-S

  4. Javi, ánimo, explicalo. Este texto tampoco lo entiendo.
    Son muy interesantes los articulitos, pero más interesantes son los comentarios y respuestas.

    Laia

  5. bueno, supongo que tomaremos como lo que le pasa «tal cual» lo que cuenta el propio Pablo en sus cartas respecto a la conversión, que es básicamente que Jesús resucitado se le revela. Un poco como nosotros, a pesar de lo extraordinario de su conversión, porque todo el que al final conoce a Jesús vivo descubre que fue Él quien se le presentó, a pesar de los esfuerzos o no por encontrarle. Siempre un misterio esto de que elegimos seguirle porque primero nos elige. Saludos.

  6. De nuevo muchas gracias por vuestros comentarios, como dice Laia, son muy interesantes, y hacen que un blog tenga su vida propia, que no es capaz de tener una revista o una simple página web. El intercambio de opiniones y experiencias nos enriquece a todos muy por encima de lo que podíamos sospechar.

    Respecto a los criterios de historicidad de los relatos de milagros, no son distintos a los criterios de historicidad de cualquier otro relato de los evangelios. El tema de los criterios es crucial en todo este tema y han corrido ríos de tinta (y siguen) al respecto. John P. Meier, en su monumental obra Un judío marginal le dedica las doscientas primeras páginas al tema. Da en su capítulo sexto diez criterios de historicidad (cinco primarios y cinco dudosos) que son más o menos los aceptados por los investigadores. Por lo que veo puede ser interesante dedicarle algunas entradas a todos ellos, pero dejadme que lo haga poco a poco, en cuanto acabemos con las series de Pablo, que todavía queda alguna.

    Cuando hablamos de historicidad de otros textos, como las cartas de Pablo, como dice Inma, en principio nos creemos bastante lo que Pablo mismo dice de sí mismo en las siete cartas que se consideran suyas del todo; y dudamos un pelín cuando habla de sus enemigos, porque tiende a exagerar algo.

    Respecto al texto que propone Luthien también hay mucho de que hablar. La clave de la pregunta creo que está en la definición que demos de matrimonio. Cuando Jesús dice que seremos como ángeles del cielo, no está hablando de una identidad esencial (esa es la forma de hablar de los griegos) sino usando una metáfora. Y tampoco se trata del tema central de su mensaje, que viene un par de versículos después (Dios es Dios de muertos y no de vivos). Lo que está indicando es que la vivencia del amor y de la relación en el cielo, en la vida junto a Dios, no es igual a la que experimentamos aquí, sobre todo porque la corporalidad será distinta (no me preguntéis los detalles, que yo todavía no he estado por allí, y no tengo prisa). Lo que sí creemos es que el amor no muere nunca, ni las experiencias ligadas a él que hemos experimentado en esta vida; que viviremos con nuestra misma identidad personal (es decir, en el cristianismo no creemos que nos vamos a «disolver en un todo», sino que mantenemos nuestra identidad de personas).

  7. Pues si es así, me quitas un peso de encima. A lo mejor es que Jesús se refería a que, al no tener cuerpos físicos, no vamos a poder reproducirnos ni formar una familia, con lo cual el concepto tradicional y clásico de «matrimonio» (hombre y mujer que se juntan para sacar adelante su hacienda y tener descendencia) ya no tendría razón de ser, porque mal se puede uno reproducir sim no tiene cuerpo. En ese caso, me quedo tranquila.
    Aunque, ¿no se dice que tras el Juicio Final, en esos hipotéticos Cielo nuevo y Tierra nueva, volveríamos todos a tener cuerpo? Aunque supongo que eso también podría ser metafórico, porque es otro fragmento que nunca me ha quedado muy claro. ¡Ay, qué lío! XD
    Pero, oye, menos mal que te tengo aquí para que me aclares las dudas bíblicas 🙂

    Saludos:

    Luthien Black.

  8. La mentalidad judía no entendía de separaciones entre alma y cuerpo. El ser humano es el ser humano, y punto. Cuando ellos hablan de cuerpo, o carne o de alma o espíritu, no piensan en «partes» de quita y pon (como en las pelis de fantasmas de ahora), sino en algo que nosotros llamaríamos «dimensiones» o «aspectos». Es decir, «cuerpo» se refiere a la «dimensión corporal» de todo ser humano, «alma» a su «dimensión anímica», etc.
    Por ello, para la mentalidad hebrea, la resurrección es resurrección del ser humano, no de un «trozo» de él. De esta manera hablan de resurrección del cuerpo (es por ello que los griegos se ríen de Pablo en Atenas; «resurrección», pensaban, «hasta ahí podíamos llegar»).
    Pero al mismo tiempo Pablo es consciente de que el cuerpo tras la resurrección no puede ser idéntido al de ahora, por lo que utiliza una metáfora para ello, sin explicarla mucho más: igual que los seres celestiales están hechos de otra materia (esa era su idea en aquel entonces, la llamaban éter), también tras la resurrección nosotros tendremos nuestro cuerpo «distinto» (lo llama «glorioso»). Pero como digo no explica mucho más esto.

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