10 Abr 2021

El pobre Lázaro y el rico (Lucas 16,19-31)

[Evangelio del domingo, 26º del Tiempo Ordinario – Ciclo C]

Lucas 16,19-31:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
—Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse con lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba; y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
»Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Se murió también el rico y lo enterraron; y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno y gritó:
»—¡Padre Abraham! Ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.
»Pero Abraham le contestó:
»—Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.
»El rico insistió:
»—Te ruego entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.
»Abraham le dice:
»—Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.
»El rico contestó:
»—No, padre Abraham. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.
»Abraham le dijo:
»—Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

El evangelio de Lucas nos regala unas cuantas parábolas de gran riqueza. La de hoy tiene aspectos fáciles de captar, pero también algunos matices no tan claros.
La presentación de los personajes es directa como suele ser en las parábolas: un rico y un pobre. De cada uno se dicen en pocas palabras los rasgos que los definen: el rico era muy rico, como demuestran sus vestidos lujosos y sus banquetes constantes; el pobre estaba también enfermo y hasta los perros –animales impuros y poco apreciados en oriente–, se le acercan.
Hay que fijarse en el dato –evidente, aunque no explícito–, del egoísmo del rico en contraste con la facilidad que tenía para darle algo al pobre. Si banqueteaba cada día y el pobre estaba en su propio portal, no le costaba nada dejarle la migajas.

Para redondear el contraste, Lucas le da un nombre al pobre, pero se lo niega al rico. Hoy conocemos la parábola como la del «rico Epulón y el pobre Lázaro», porque más tarde se le «puso» un nombre, pero Lucas ha querido, con toda su intención de historiador insolente, hacer todo lo contrario de lo que ha hecho –y hace– casi siempre la Historia: ponerle nombres a los ricos y no a los pobres. «Lázaro», además, significa «Dios ayuda» en hebreo. Aunque parezca un nombre poco apropiado para un pobre mendigo enfermo, no lo es si consideramos su vida «entera», es decir, incluyendo también el consuelo que recibe junto a Abraham.

La muerte de ambos personajes marca contrastes. Lázaro es llevado por los ángeles, que en aquella época la religiosidad popular (judía y griega) consideraba «guías de los muertos». En cambio, del rico sólo se dice con frialdad que «fue sepultado». Muy gráfico: uno para arriba y el otro para abajo.

Después encontramos al rico pidiendo menos de lo que pedía Lázaro. Si el pobre había deseado las migajas, ahora el rico tan sólo anhela una mísera gota de agua. Abraham le plantea que tuvo oportunidad en su vida de tomar opciones, pero que ya no la tiene; esto lo expresa el abismo que nadie puede cruzar. Y además le recuerda los bienes abundantes que recibió en vida. Lo que Abraham no dice –aunque sigue siendo evidente–, es que Lázaro recibió los males precisamente por el egoísmo del rico. La frase de Abraham fuera de contexto suena muy mal: «Si sufres en la vida vas al cielo, si disfrutas de la vida, al infierno». Es una pena que se haya interpretado así más de una vez el mensaje cristiano, como si Jesús quisiese hacernos a todos unos amargados. Nada de eso, sólo que Lucas aquí ha dejado bastante claro para el lector inteligente que el rico era realmente un egoísta.

En este momento el rico sufre una transformación; por primera vez piensa en alguien distinto de él: en su familia. Esto no lo convierte de repente en un santo, pero creo que hay que subrayarlo. Lo único que conocíamos del rico era su egoísmo; ahora lo vemos preocupado por sus hermanos, porque los conoce y sabe que ellos llevan su misma vida y, por tanto, acabarán como él.
Siempre me ha llamado la atención una frase del Silmarillion de Tolkien, en la que al hablar del malvado Sauron afirma que «era menor en maldad que su amo (el ‘dios’ malvado Melkor) sólo porque durante mucho tiempo sirvió a otro (a Melkor) y no a sí mismo ».
El único motivo para ser ‘menos malo’ es no ponerse a uno mismo en el centro, ser ego-céntrico, sino des-centrarse, poner a otros en el centro, que es lo que está haciendo el rico al acordarse de su familia.
Aquí la parábola cambia de mensaje –el primero parece que ya ha quedado claro–, y continúa con una reflexión acerca de cómo convertirse, cómo darse cuenta del propio pecado, del propio egoísmo, y cambiar de vida. El rico tiene una idea bastante cercana a la que muchos tienen hoy: sólo las grandes experiencias, las que causan un profundo impacto, las que son inesperadas, las que rompen la cotidianidad, podrán transformar el corazón del hombre. Más de una publicidad de hoy se mueve en esta línea, proponiendo sensaciones únicas, novedosas, envolventes, como ideal de placer y diversión, y hasta de felicidad.
Para el rico, la aparición de un muerto es lo único que haría que sus hermanos se arrepintiesen de su egoísmo; su propuesta es desesperada, ¿qué puede hacer él desde donde está para evitarles el tormento a sus hermanos? La respuesta de Abraham es desconcertante; si no fuese porque sabemos que es un tipo serio, parecería que se está cachondeando del rico. Ante la petición de algo realmente excepcional e impactante, el sabio anciano le propone una solución totalmente opuesta: que escuchen a Moisés y a los profetas, es decir, que hagan caso de los libros sagrados judíos, que eran tan cotidianos para un judío como el hielo para un esquimal.
La respuesta de Abraham no tiene nada de burla, para él la salvación está al alcance de la mano, en la cotidianidad de las oraciones de cualquier judío, de la celebración semanal en la sinagoga. No hay que buscar sensaciones impactantes, transformaciones espectaculares… la vida cotidiana y normal es la aventura más apasionante que podemos vivir. En ella está Dios ofreciéndonos todo su amor, su cariño, su perdón. ¿Por qué buscar a Dios en el terremoto, en la tormenta, en el relámpago, si lo podemos encontrar en la suave brisa de la tarde? (Sin negar la posibilidad de que Dios, si le da la gana, intervenga de forma excepcional en la vida de alguien; y si no que se lo digan a Saulo de Tarso. Lo que queda claro es que nadie puede obligar a Dios a actuar según su capricho).

En el final de la parábola todavía guarda Lucas una sorpresa en la manga con un juego de palabras muy sugerente. Al hilo de la petición del rico, Abraham concluye que la resurrección de un muerto no podrá cambiarles la vida a los que no aceptan a Moisés y a los profetas. Él está hablando de la resurrección del pobre, que era la propuesta del rico, pero Lucas sabe que los que oyen su relato son cristianos, que pueden relacionarlo con la resurrección de Jesús. Así Lucas pasa del simple mensaje de «no seáis egoístas» a otro más profundo: La Ley judía –Moisés y los profetas–, es la preparación para comprender a Jesús y su resurrección.

Para nosotros la parábola es una invitación a la misericordia y a la generosidad con los pobres, que es aquello que le faltaba al rico y que ya estaba anunciado en la Ley judía. Esa actitud nos acercará a entender la resurrección de Cristo más que una aparición efectista de luces y voces del más allá. En la cotidianidad de la Palabra de Dios que leemos, escuchamos, meditamos y comentamos entre todos está la fuerza que puede transformar nuestra vida.

Por último, os dejo una curiosidad numérica. En la Biblia el número siete representa la plenitud, y el seis, que quiere ser siete pero no llega, la imperfección. El rico de la parábola dice tener cinco hermanos, formando entre todos un grupo de seis ricos egoístas. Si hubiesen aceptado a Lázaro como hermano, se hubiesen convertido con su gesto de generosidad y misericordia en una familia perfecta.

(Domingo 26º del Tiempo Ordinario – Ciclo C)


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18 comentario en “El pobre Lázaro y el rico (Lucas 16,19-31)

  1. ¡Me ha encantado este comentario! Me parece una perspectiva interesantísima lo que comentas de la ley judía y el asunto de la numerología que dices al final. ¡Nunca me había dado cuenta de ese detalle!

    Si me permites, me gustaría contarte cómo interpreté yo esta parábola en su día, porque además hace poco salió en una conversación. Yo tengo amigos con creencias muy distintas. Los hay católicos conservadores, los hay bastante más liberales (como yo), los hay agnósticos y los hay ateos. A veces sale el tema y discutimos sobre ello, por supuesto siempre desde el respeto y la amistad que nos tenemos. Y, a raíz del famoso libro que Stephen Hawking acaba de publicar, algunos de los que son ateos sacaron el tema de «ciencia contra fe», dijeron que no le van sentido a creer en algo si no tienes pruebas y que les parece más científico negarlo, etc.
    Cuando dijeron eso, me acordé de esta parábola, y se la comenté. Les dije que creo que, con lo de la creencia, pasa un poco lo mismo: que el que quiera racionalizar las cosas y negar a Dios, siempre va a encontrar una excusa para hacerlo, y que aunque ocurra un milagro para demostrarles lo contrario, ellos siempre buscarán una explicación científica. Si llegara al extremo de apareceros un ángel, por poner un ejemplo extremo, pensarían que es un sueño o una alucinación.
    Es como lo del amor, les dije. Hay científicos que afirman que el amor como lo entendemos no existe, que en realidad es sólo una reacción química en nuestro cerebro. A pesar de todo, ellos afirmaban amar a sus seres queridos. ¿Y cómo me podéis probar que los amáis y en en realidad vuestros sentimientos no son una mera reacción química?, les pregunté.
    Me contestaron que eso no era lo mismo que la fe. Pero, sinceramente, yo creo que es lo mismo. O, por lo menos, no se va mucho. Quien tiene fe, encontrará a Dios incluso en lo cotidiano, incluso en las lecturas. Quien no tiene fe y no quiere tenerla, ni aunque resucite un muerto como el Lázaro de la parábola conseguirá tener fe, porque siempre encontrará una explicación que le permita seguir cerrando los ojos a Dios.

    Bueno, no sé si me he explicado muy bien, pero me apetecía comentártelo ^^U
    Un saludo 🙂

    1. Gracias por tu comentario, Estelwen.
      Siempre me ha intrigado la respuesta que muchos no creyentes dan cuando exponemos nuestra idea de la fe: «No es lo mismo».
      Yo opino como tú, las decisiones más importantes de nuestra vida las tomamos sin datos científicos. No porque despreciemos la ciencia, que tan interesante es para la humanidad, sino porque la ciencia no abarca toda la vida del ser humano. Cuando nos casamos, cuando elegimos una carrera, cuando tenemos un hijo… no son las evidencias científicas las que nos mueven, sino otro tipo de conocimiento, no científico pero también muy importante. Para dar todos esos pasos tenemos «razones creíbles», es «razonable» lo que hacemos, aunque no «demostrado».
      De hecho, para el 99% de las cosas que hacemos en la vida no sentimos la necesidad de hacer comprobaciones científicas.
      – Cada vez que damos un paso por la calle podríamos pedir a un ingeniero que haga un informe de la resistencia de la acera, para ver si resistirá nuestro peso… pero no lo hacemos. Tenemos bastantes razones de credibilidad para caminar.
      – A nuestros propios padres podríamos exigirles la prueba del ADN, ¿qué motivos científicos tenemos para creer que de verdad son nuestros padres? Ninguno, ni falta que hace.
      Para los creyentes, toda la vida es fe, es confianza, es entregarse al otro con la esperanza de ser bien recibido. La fe no es científica, pero tampoco es ingenua; es, como el 99% de nuestra vida, razonable.

      (Por cierto, la referencia a Tolkien estaba dedicada a ti ;))

  2. Jejeje, muchas gracias ^^
    En realidad, Melkor no es un «dios» en la mitología tolkieniana (pues no hay más Dios que Eru Ilúvatar, nombre traducible del Quenya por «el Único, el Padre de Todo»), sino un ángel, igual que el resto de los Ainur. Pero, vamos, tecnicismos aparte, recuerdo ese fragmento de «El Simarillion» donde habla de Sauron comparándolo con Melkor, y me hizo mucha gracia que lo incluyeras en el artículo. ¡A ver si te animas a hacer más referencias a Tolkien de vez en cuando! (siempre que la ocasión lo propicie, claro ^^U).

  3. Espero haber solucionado algun problema con mi ordenador y que por fin pueda escribiros, y es que estoy harta de escribir y que se me borre antes de ser enviado… Proximamente terminare de solucionarlos todos.
    He leido vuestros comentarios, y me reafirmo, con vosotros siempre aprendo algo nuevo. Es la primera vez que oigo hablar de melkor.
    Me apunto como una de esas personas que malinterpretaba y no tenia claro esta parabola, la cual a parte de indicarme que tenia que hacer sacrificios y ser generosa con los demas, y enseñarte como era el cielo y el infierno, no terminaba de pillarlo. Hace poco la entendi algo mejor, y es que no hay nada como tener problemas para entender el amor de dios, es que los seres humanos podemos ser tan cabezotas… Estoy tambien con lo que dice la parabolan al final, yo creo que aunque el mismo cristo se apareciera «a lo grande» muchos pensarian que era un engaño, otros que un buen truco de un ilusionista, otros un fenomeno natural, incluso los habria que dirian que sus ojos les estan engañando, y otros hasta se harian los ciegos y se dirian para si «yo no veo nada». La cosa es no creer y no ver la realidad.Javi por cierto para mi gusto, te ha quedado muy bien explicada la parabola.
    Quiero añadir algo mas, quiero dedicar esta parabola a una persona mayor, no se como se llama, pero quiero dedicarsela a ella, y es que esta parabola tambien da esperanza. No se porque iba paseando, pensando en este evangelio (este texto da que pensar se quiera o no se quiera) y me vino a la memoria el caso de una mujer, la vi en las noticias hace tiempo y no volvio a salir. Me impactó el caso. Era una mujer mayor unos 60 años le echaba,la recuerdo con las piernas morada, y aspecto de ama de casa de las de antes. Habia ido a la television para pedir ayuda su casa no tenia techo en ninguna parte,cua do llovia se refugiaba debajo de la cama,poco refugio, imaginaos no tener techo en una tormenta. Supongo que segui allí porque al menos las 4 paredes la refugiaban de los delincuentes. A pesar de salir en la tele nadie la ayudó, nadie se presto a abrile una cuenta, nadie se ofreció a recaudarle fondos para conseguir ponerle techos, nadie se ofrecio a regalarle el material o ayudarle al arreglo de su casa con mano de obra, ni un vecino, ni los periodistas cuya ayuda fue dar la noticia, yo me incluyo en esa falta de humanidad, estaba completamente sola, las consecuencias fueron nefastas, murio de frio, literalmente, se la encontraron muerta de frio. Dieron la noticia de prisa y corriendo de su muerte, y no volvio a salir mas, al parecer no tenia derecho a nada.
    ¿Entendeis ahora porque quiero dedicarle esta lectura? me recuerda al pobre lazaro, pidiendo ayuda en la puerta del rico, y este hacer caso omiso. Me da esperanza esta lectura, pienso que al igual que a lazaro, esta mujer estara en el cielo siendo recompensada por su dolor. Y su bondad, porque si hubiese sido mala persona tendria techo, porque habría robado, engañado, matado, traficado… y tantas maldades que se pueden hacer en un momento desesperado.Pero no creo que las hiciera, habria tenido un techo. Estoy segura, que por desgracia no es el unico caso, pero estas personas me hacen ver donde esta el amor, y estoy convencida que dios estaba con ella, soteniendola en brazos para que pudiera soportar su cruz y haciendonos ver que su muerte no fué en valde, que a los demas nos hace mejores personas y hace que dejemos de «mirarnos el ombligo».Ella ahora está feliz en el cielo, como Lázaro en su parabola.
    Disculparme que utilice este blog para algo así. Pero creo que esta historia real, viene como anillo al dedo a la parabola, y queria hacerle mi pequeño homenaje a esta mujer, y a las personas que estan en casos parecidos a los de ella. Porque los humanos seamos realmente humanos, y hagamos lo que cristo nos enseñó. Si todos hicieramos caso de el el mundo seria algo muy diferente.

  4. Gracias por tu aportación, Andrómeda. Tienes razón en que el mundo podría ser muy diferente, pero muchas veces nos empeñamos en seguir como estamos, sin cambiar, quizá porque nos es más cómodo, o quizá porque tenemos miedo al cambio.
    El mensaje de Jesús es tan nuevo, tan distinto, tan «alternativo» (palabra de moda ahora), que hasta en la Iglesia nos cuesta muchísimo entenderlo, y más todavía ponerlo en práctica.
    Pero afortunadamente también hay mucha gente dedicada a los pobres, también hay muchos concienciados con el sufrimiento de los demás, también hay ayuda sinceras y gratuitas a favor de los que más necesitan.
    El mundo está mal, pero tiene solución. Yo al menos lo creo.

  5. javi yo tambien creo que el mundo tiene solucion y que a pesar de lo que pasó, sigue habiendo personas buenas, malas y adormecidas, el problema es que las buenas no dan abasto pero siembran su semilla para que le bien florezca y de fruto, es lento, pero se puede hacer.

    A ver si al menos las personas adormecidas se despiertan.

    Espero no haber ofendido a nadie con mi comentario, se que en esta pagina hay buenas personas que hacen lo que pueden.

    Por cierto se me paso comentarte, muy curioso lo de los numeros, es un tema que siempre me ha intrigado y del cual a veces he oido hablar, el porqué de esos numeros me despierta la curiosidad.

    1. Andrómeda, para acceder a tu cuenta pincha en la opción «Accede a tu cuenta», arriba de la página a la derecha.
      Si te sale el cuadro reCAPTCHA es que no estás logeada.
      ¡Saludos!

  6. javi gracias, cada dia estoy mas «cegata» me parece a mi, eso de accede a tu cuenta lo he buscado no se las veces, y no daba con ello, ya pensaba que la pagina era así, gracias por indicarmelo porque podria haberme llevado sin verlo un monton de días, y es que no puedo ser tan despistada… ¡ains! gracias de nuevo javi.

    1. ¡No estás cegata, Andromeda! Es que se me había olvidado poner el enlace de Acceder, había puesto sólo el de Registrarse. Ahora me he dado cuenta y he puesto el de acceder al ver que tenías problemas.

  7. ¡Qué fuerte lo que has contado, Andrómeda! Yo no sabía nada de esa señora hasta que lo has comentado tú (será porque no veo casi nunca la tele). Sin embargo, me parece muy extraña la historia. No que la podre mujer sea pobre y esté sola (de esos casos, desgraciadamente, hay más de los que pensamos), sino el hecho de que siendo una persona mayor los servicios sociales no se hicieran cargo de ella, porque por lo general hay residencias de ancianos gubernamentales que se suelen encargar de este tipo de casos. Además, en las casas de beneficiencia suele haber bastantes camas para que los que lo desean no duerman a la intenmperie. Por eso digo que me extraña.
    Aunque, por supuesto, eso no quita que la gente que vio el programa debería haberla ayudado por poco que hubiera podido. En ese sentido, me parece muy valiente y honesto por tu parte, Andrómeda, que reconozcas que tampoco la ayudaste. Es curioso, pero es algo que se suele dar con bastante frecuencia entre los humanos: muchos estudios científicos demuestran que la gente siempre es más proclive a ayudar cuando están solos con la persona que necesita ayuda, que cuando hay más gente. Por ejemplo, si una persona pasea por la orilla del mar y ve a alguien que se ahoga, es más probable que se tire al agua a ayudarla si no hay nadie alrededor. Si hay más gente, las personas tienden a pensar «otro ayudará» y a pasar de largo. Por eso, creo yo, es importante que todos tomemos ejemplo de la triste historia de esa señora para tener claro que nunca debemos escudarnos en el «otros lo harán», y que si queremos que algo suceda lo mejor es hacerlo nosotros mismos.

    Por cierto, yo estoy de acuerdo con vosotros en que el mundo puede ser mejor. Puede ser mejor si todos ponemos de nuestra parte. las guerras, el hambre, la pobreza… no son catástrofes naturales que caen del cielo. Están ahí porque a unos les interesa que estén (es más rentable para ellos), y porque otros no hacemos lo suficiente para que no estén. Si todos nos movilizáramos e hicéramos boicot a las empresas que explotan al tercer mundo, si nos negásemos a votar hasta que nuestros países diesen a los más pobres el prometido porcentaje de PIB que nunca llega, si todos nos comprometiésemos c contribuir al menos en un proyecto solidario… pues la cosas estarían mucho mejor, maldita sea 🙁

  8. estelwen, aunque parezca mentira la historia es veridica la pusieron en las noticias de la mañana de A3 y enfocaron las camaras toda la parte de arriba de la casa de la mujer, se veia el cielo solamente, la mujer entre sollozos (repitieron la noticia donde ella pedia ayuda) pedia ayuda parecia desesperada, y dijeron que habia muerto de frio. Por desgracia estas cosas pasan, y todos esos sitios que mencionas, existen pero normalmente estan saturados, incluido las residencias de ancianos, suele haber lista de espera para entrar, y otros sitios que no sean residencias normalmente no puedes quedarte indefinidamente, es mas ahora con la crisis…peor estara todo. Se necesitan mas ayuda, necesitamos ponernos manos a la obra.
    No es facil, pero se puede conseguir.

  9. gracias javi por la aclaracion, pero con lo despistada que soy, no habria sido nada raro que no me hubiese dado cuenta.y gracias por borrar el mensaje de spam.

  10. hola, a todos, el egoismo es parte de nuestra esencia, somos egoistas natos por que es un pecado, y mientras seamos humanos tenemos la tendencia a pecar, el detalle aqui es humanizarnos y hacer a un lado el egoismo y buscar la mejor manera de ayudar, lo digo por experiencia, hay personas que cuando saben que les ayudas con un desinteres, ellos mismos empiezan a abusar de la persona que les este ayudando, por eso hay que ver como ayudar y a quien ayudar, porque despues sale contraprudente, pero si debemos ayudar al necesitado.

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