9 Ago 2020

"Les abrió el entendimiento" (Lucas 24,35-48)

[Evangelio del domingo, 3.º Pascua – Ciclo B]

Lucas 24,35-48:

Los dos discípulos, a su vuelta de Emaús, contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Mientras hablaban, se presentó Jesús en medio de sus discípulos y les dijo:
-Paz a vosotros.
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo:
-¿Por qué os alarmáis? ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría y seguían atónitos, les dijo:
-¿Tenéis ahí algo que comer?
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
-Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la Ley de Moisés? y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
-Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

Sorprende cómo los distintos evangelistas cuentan de forma distinta ideas muy similares. La semana pasada, por ejemplo, Juan nos insistía en la realidad de la presencia de Jesús a pesar de tener las apariencias en contra, y hoy Lucas, con otras palabras y gestos también sorprendentes, insiste en el mismo tema. Queda claro, Jesús resucitado no es ni una aparición ni un fantasma, ni un simple espíritu. Es mucho más, es una realidad tan «sólida» que en él se puede fundamentar la vida de los cristianos: la roca que los arquitectos habían desechado -dice el salmo-, es ahora la piedra clave de toda la construcción.

Pero el texto de hoy de Lucas dice algunas cosas más, y me gustaría subrayarlas con algunas pinceladas:
«Contaron lo que les había pasado por el camino…» Así se empieza. Los cristianos estamos llamados a evangelizar, lo cual no significa tener que imponer nada a nadie, ni ser prepotentes con la presentación de nuestras ideas. Es cierto que muchos en nuestra sociedad les gustaría que los cristianos nos callásemos, y argumentan diciendo que «la religión es una cosa privada». Está bien que esas personas piensen así, y respetamos su idea, pero para los cristianos la religión es una cosa bien pública, y creemos que se puede hablar de ella en público y en voz alta, siempre que el respeto vaya por delante. Ese mismo respeto que exigen, pero no ejercen, los que insisten en que nos callemos.
Pues sí, los cristianos no nos podemos callar lo que nos ha pasado «por el camino» de la vida. Tenemos la obligación moral de contarlo, con respeto, pero con voz clara y firme. En mi vida ha intervenido Dios de forma clara y definitiva. Yo personalmente no he tenido ningún acontecimiento que pudiese etiquetar de «milagroso», ni he visto apariciones ni oído voces del más allá, ni falta que me hace. Pero veo en la cotidianidad de mi vida tantos signos del amor de Dios que se derrama sobre mí que me resulta imposible callarme. Dios me ama, Dios nos ama, Dios te ama también a ti, y te darás cuenta si estás dispuesto/a escuchar los signos que te rodean. A pesar de las dificultades, que tampoco es que los cristianos vivamos en una burbuja de ignorancia; reconociendo la maldad del mundo, la injusticia, la basura que se acumula en las autopistas de la Historia, también podemos reconocer las amapolas que crecen en los bordes de los caminos y sendas menos conocidos de esa misma Historia cada primavera.

Y una segunda pincelada: «Les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras». Lucas, con toda su intención, nunca ha dicho en su evangelio que los discípulos «comprendiesen» nada. Este verbo lo ha reservado para la lectura de hoy, que está al final de su relato sobre Jesús (aunque todavía queda todo el libro de los Hechos de los Apóstoles, que es la continuación de su evangelio).
Los discípulos han sido bastante obtusos (me encanta esa palabra); no se han enterado de un pimiento, y a pesar de eso han seguido siendo discípulos (caramba, qué coincidencia, lo mismo que nos pasa a nosotros más de una vez). Sólo el encuentro con Jesús resucitado, que se reconoce con dificultad al principio, pero con la tremenda realidad de su presencia, puede hacer que él nos haga comprender las «Escrituras». ¿Qué Escrituras? Pues la Ley de Moisés, los profetas y los salmos. Es cierto que los cristianos no seguimos las prescripciones literales de la Ley de Moisés, ni los sacrificios de animales, ni las normas de pureza e impureza. Pero eso no significa que rechacemos de plano todo el Antiguo Testamento (cosa que, por desgracia, sí hacemos a veces). En el Antiguo Testamento se contienen muchísimas enseñanzas muy válidas para nuestra vida hoy. Probablemente no en la literalidad de sus palabras, pero sí en muchas de las actitudes de fondo que vivían sus autores. Pero para ello es necesario que estemos dispuestos a dejar que Jesús «nos abra el entendimiento», y dejemos de ser tan obtusos como lo fueron los discípulos.

¡Feliz Domingo!

(Domingo 3.º Pascua – Ciclo B)

2 comentario en “"Les abrió el entendimiento" (Lucas 24,35-48)

  1. Muy bonito el comentario, Javi, llena de esperanza leerlo; es verdad que se pide a los cristianos que no opinen,cuando los demás opinan lo que quieren. Se puede propagar lo que dijo este pensador o político o científico,… para aprender de lo que la humanidad ha ido pensando, esperando,sintiendo, pero si es sobre Jesús, NO!. Es tan incoherente. Tú dices que es respetable pero a mí no me lo parece. Es una falta de respeto dejar hablar a unos y a otros no. Luego las opiniones unas serán respetables y otras no,según el conocimiento de cada uno sobre el tema que hable, y desde ahí se puede dialogar, pero faltar el respeto impidiendo hablar es un poco «dictador». Y ¿quién dictamina quién puede y quién no hablar?
    Por otra parte a mí me pasa con los milagros un poco como a Julia Roberts en Pretty Woman cuando decía que a ella la mayoría de la gente le dejaba de piedra, cuando Richard Gere no se sorprendía de casi nadie. Yo veo milagros por todas partes. Ya sé que tú en cierto sentido también, pero es que para mí son milagros literales porque no se deducen de nada, no hay nada que puedas hacer o dejar de hacer para que pase, vamos que en nuestras manos nada de nada. Y cada vez lo veo más.
    Y finalmente «antes te conocía de oídas y ahora te han visto mis ojos», es lo que le dice Job a Dios al final de todo la historia de su vida. Es una experiencia de la fe, eso de pasar de cierto conocer a Dios a verle, y que sólo pasa cuando primero hemos seguido a ese Dios que en cierto sentido conocemos. Muchos dicen querer verle para creer, pero primero hay que creer para ver. Pero ésta es otra lógica. Entra en el misterio de lo que es la vida de las personas, misterio de relación amorosa, creer en ellas para ver de verdad quiénes son.
    Saludos

  2. Gracias por tu comentario, Inma. Se nota que vives profundamente tu fe desde hace mucho tiempo y ha calado en ti. Es la «mirada celestial» la que nos hace ver auténticos milagros en lo cotidiano de cada día, porque vivir es un verdadero milagro.
    Yo sí creo que si alguien opina que la religión es algo privado, se debe respetar su opinión, pero él también debe respetar la nuestra, ya que nosotros pensamos que la religión puede ser algo muy público. Al igual que no imponemos nuestra idea, tampoco él debe imponernos la suya.

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