13 Jul 2020

¡Ponte a prueba! (Marcos 9,38-48)

[Evangelio del domingo, 26.º Tiempo Ordinario – Ciclo B]

Marcos 9,38-48:

Dijo Juan a Jesús:
—Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.
Jesús respondió:
—No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a favor nuestro.
»El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela; más te vale entrar manco en la Vida que ir con las dos manos al abismo, al fuego que no se apaga.
»Y si tu pie te hace caer, córtatelo; más te vale entrar cojo en la Vida que ser echado con los dos pies al abismo.
»Y si tu ojo te hace caer, sácatelo; más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios que ser echado al abismo con los dos ojos, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

¡Buf! ¡Qué duro se nos ha puesto aquí Jesús! Menos mal que sabemos que los orientales son exagerados cuando hablan y que tenemos claro que Jesús no está sugiriéndonos que nos mutilemos de ninguna forma (así que atención, lectores fundamentalistas… no tenéis nada que hacer con este texto).
Lo que queda claro es que Marcos no se va con sutilezas, márgenes de diplomacia, daños colaterales ni mandangas. Nos viene hoy a decir que estemos alerta, pero alerta de verdad; que vigilemos de cerca aquello que más vivimos (y las manos, pies y ojos son una buena metáfora de lo más necesario para vivir y actuar; la lengua podría haber sido también otra muy buena).
Personalmente me ha dado que pensar el condicional: «si tu mano…», «si tu pie…», etc. Es decir, que quede claro que Jesús no parte de la base –pesimista– de que seguro que nos hacen caer, tan sólo nos pone en guardia frente a una posibilidad muy real y muy cercana.
¿Cuál puede ser la respuesta ante esta invitación tan contundente? Hoy la llamamos «discernimiento». Jesús nos pide con claridad: examínate, ponte a prueba, mírate por dentro con atención y observa si tu forma de actuar (manos), si la orientación de tu vida (pies), si tus ilusiones, metas y objetivos (ojos) son los del Padre, o bien te van a hacer caer. Siéntate un rato, un buen rato, sin prisas y atrévete a revisar tu vida ante la mirada –amorosa pero exigente– de Dios.

El mensaje, por tanto, es muy actual. Hoy en día –como entonces– tendemos a vivir de prisa, a seguir costumbres, a actuar según lo que más o menos nos parece bien, pero sin dedicar tiempo a pensarlo, a coger las riendas de nuestra vida y reflexionar, a comparar lo que vivimos con lo que Jesús nos está proponiendo. Vivimos muy apegados a clichés, a ideas preconcebidas, incluso a prejuicios. Nos aburre que alguien pretenda explicarnos algo durante más de cinco minutos –¡qué rollo!–, y no queremos hacer el esfuerzo de pararnos y abrir los ojos, de dudar de nuestra propia solidez, de poner en cuestión la comodidad de nuestra vida.
De esta manera nunca llegaremos a aprender nada realmente nuevo; todo serán variaciones sobre lo ya sabido y resabido. Porque lo nuevo, lo verdaderamente alternativo, resulta extraño y sorprendente; lleva tiempo asumirlo, entenderlo, saborearlo. Y el mensaje de Jesús, aunque llevemos casi dos mil años proclamándolo, siempre suena radicalmente nuevo.

¿Nos atrevemos a aceptar el reto? ¿Sí?
Entonces a mí que toca dejar este comentario porque es tu turno continuarlo: ¿Qué es lo que hay en tus manos que te aparta de la Vida? ¿Qué hay en tus pies –en el camino de tu vida, en tus metas– que Jesús no aprobaría? ¿Qué hay en tus ojos –en tus metas y proyectos– que te aparte del mundo soñado por Dios?
Probablemente renunciar a esas cosas será doloroso, y mucho, pero te liberará de tal manera que podrás entrar en la Vida. Pruébalo.

(Domingo 26.º Tiempo Ordinario – Ciclo B)

5 comentario en “¡Ponte a prueba! (Marcos 9,38-48)

  1. que dificil es seguirle, pero que razon tiene este texto, cuantas veces por ejemplo vamos a sitios que sabemos que nos va a ser dificil resistir la tentacion, y sin embargo vamos, pues si sabes que caeras en la tentacion ¡pues no se va!, no hay que meterse en la boca del lobo… y como eso tantas cosas…
    Y que razon tienes javi con lo del examen de conciencia, hay que examinarla muy a fondo, y sin prisas, y el miedo que da eso… yo tengo que hacerme una de esas "limpiezas" a fondo… que hace tiempo que no me paro a pensar en conciencia, pero vamos… creo que encontraré toda una fauna amazonica dentro mia.. y si las tengo que confesar… creo que escandalizare al que me toque… 😀

  2. Bonito comentario, además de necesario. Y no sólo si hablamos de algo tan extremo con entrar o no en el Cielo (la verdad es que a mí el infierno eterno siempre me ha parecdio un castigo demasiado cruel para un Dios bondadoso, justo y misericordioso, porque creo que nunca sería justo aplicar un castigo infinito a un acto que, en cuanto a acto humano, es finito por definición). Estas palabras de Jesús también son aplicables al hoy, a nuestra vida. Porque, ¿cuántas veces tenemos actitudes que nos perjudican y perjudican a los que están a nuestro alrededor, y sin embargo las seguimos realizando porque aunque dentro de nosotros sabemos que es mejor quitárnoslas de encima, algo hace que no podamos hacerlo? Por ejemplo, la adicción al tabaco o a las drogas, o el materialismo compulsivo, o el terror a compromiso y a establecer lazos profundos que muchos padecen (sobre todo, los hombres).
    Pocas personas tienen el valor de librarse de esas esclavitudes, pero cuando lo hacen, son mucho más felices (y mucho más cercanas a Dios, creo yo).

  3. Gracias, Andromeda y Estelwen, de libertad se trata. Tantas veces preferimos estar cómodamente dominados por nuestro propio egoísmo, o miedo, o a saber qué. La libertad nos asusta y todo…
    Pero no hay que detenerse en el camino; necesitamos tomarnos momentos de reflexión, de "limpieza" como dice Andromeda, y seguir adelante.

  4. Es duro el texto, yo en realidad no sería capaz de cortarme la mano o el pie,quiero decir en sentido figurado. Sé que no tendría fuerzas así que en mi caso lo mejor es pedir que se haga o lo haga por mí. Me fascina la gente que lucha y lucha y vence, yo nunca he podido. Sólo me agoté así que pido y pido… y pido y pido… y pido y pido… y el Señor concede. No dejar de pedir ni de confiar, ni de no dudar,… perseverar en mi amor es suficiente lucha para mí. Algunas no damos ´pa más´. Saludos.

  5. Es cierto, Inma. A veces parece que creamos más en el superhombre que en Jesucristo. Posiblemente no nos pida la perfección que nosotros creemos, sino la sencilla perfección del que sabe que es limitado y que tiene que pedir.
    Un abrazo.

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