6 Jun 2020

Caminar sobre las aguas, superar el mal (Mateo 14,22-33)

[Evangelio del domingo, 19.º del Tiempo Ordinario – Ciclo A]

Mateo 14,22-33:

Después que se sació la gente, Jesús apremió a los discípulos a que se embarcaran y se le adelantaran rumbo a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y una vez que la despidió, subió al monte, a solas, para orar; al caer la tarde, estaba solo allí. Mientras, la barca se hallaba ya en medio del lago, batida por las olas, porque el viento era contrario. Hacia las tres de la madrugada se dirigió a ellos andando sobre el lago.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el lago, se asustaron y decían:
—¡Es un fantasma!
Y se pusieron a gritar llenos de miedo. Jesús les dijo:
—Ánimo. Soy yo, no tengáis miedo.
Pedro le respondió:
—Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas.
Él dijo:
—Ven.
Pedro saltó de la barca y fue hacia Jesús andando sobre las aguas. Pero, al ver la fuerza del viento, se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó:
—¡Sálvame, Señor!
Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo:
—Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?
Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. Y los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo:
—Verdaderamente tú eres el hijo de Dios.

Dicen los entendidos que este texto se parece mucho a los relatos de aparición de Jesús resucitado, aunque en los evangelios se narre antes de la pasión.
La barca de Pedro simboliza la comunidad, la Iglesia de Jesús, en ella están sus seguidores haciendo el viaje que Jesús les ha mandado, surcando el mar, es decir, avanzando por la historia, en medio de las tormentas y dificultades. El pueblo judío nunca ha sido un pueblo marinero, por lo que el mar, sobre todo el mar abierto, el Mediterráneo, era símbolo de inestabilidad, de caos, de maldad; era lo opuesto a la tierra firme, establecida por Dios, prometida para su pueblo. Jesús puede caminar sobre las aguas porque es Dios que viene a poner orden en el desorden del mundo, porque es capaz de superar el mal.
En la Iglesia no siempre nos resulta fácil reconocer a Jesús, por eso los discípulos se asustan, pero él se nos da a conocer con palabras de aliento: «Ánimo. Soy yo, no tengáis miedo». Pedro, prototipo del seguidor de Jesús, se atreve a desear ser como Jesús, superar el mal como él, caminar sobre las aguas; pero solo será capaz si Jesús se lo manda. Cuando Pedro pone sus ojos en Jesús y solo en él, podrá caminar hacia él, pero cuando su atención se tuerce hacia el viento, le puede el miedo y se hunde. Incluso así, hundiéndose, Pedro conserva la suficiente fe como para pedirle al Señor, en una oración breve y preciosa: «Señor, sálvame».
La reacción de Jesús también es interesante: Primero le salva «en seguida», después le critica su poca fe. Cualquier reprimenda de Jesús viene después de que sintamos su mano salvadora sujetándonos con fuerza.
Seamos capaces de soñar, como Pedro, que Jesús nos puede hacer superar el mal. Pongamos nuestros ojos solo en él y caminemos confiados sobre las dificultades. Si algo falla, siempre tendremos su mano poderosa para salvarnos.

(Domingo 19.º del Tiempo Ordinario – Ciclo A)

7 comentario en “Caminar sobre las aguas, superar el mal (Mateo 14,22-33)

  1. javi, me encanta como cierras el comentario. que verdad es que el nos puede hacer superar el mal, y debemos confiar en el por muy duras que sean las dificultades, aunque en ese mismo instante las estemos viviendo, debemos de confiar en el señor, el no nos falla aunque no le entendamos. Y como bien dices siempre esta ahí su mano poderosa para salvarnos.
    P.D.: ¿Cuantas habremos dicho un «señor, salvame» y el ha acudido en nuestra ayuda, rescatandonos, esto nos sucede muchas mas veces de las que imaginamos.
    Gracias Señor por salvarnos.

    1. se me pasaba, en una buena temporada no podre escribir seguramente, asi que por si acaso nos «vemos» despues de la JMJ.

  2. hace unos meses comence a ver tus comentarios , me han ayudado mucho a comprender la palabra y poder compartirla en mi comunidad , Dios te llene de bendiciones ……muchas gracias ¡¡¡¡

  3. Gracias Javi por esta reflexión en este pasaje. Me ayudó mucho. Estoy de acuerdo contigo cuando concluyes la misma: «Si algo falla, siempre tendremos su mano poderosa para salvarnos».
    Dios te bendiga mucho.

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