15 Dic 2019

Un grito en el desierto

[Evangelio del domingo, 5 dic 2010]

Mateo 3,1-12:

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando:
—Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.
Este es el que anunció el profeta Isaías, diciendo: «Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
—¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Abraham es nuestro padre”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de estas piedras.
»Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego.
»Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.

Juan Bautista es una figura poderosa y fascinante. Es un rayo que atraviesa la noche oscura, un trueno que retumba en el desierto. Su mensaje está cargado de fuerza: «¡Convertíos!», su palabra resuena en este domingo de adviento para obligarnos a mirar hacia dentro. ¿De qué necesito convertirme?
Los rasgos que acompañan al Bautista son extraños para nosotros, pero muy sugerentes para los que estaban acostumbrados a oír el Antiguo Testamento.

  • Juan comienza su tarea en el desierto. ¡Qué absurdo! ¿No habría que ir a la plaza de la ciudad para gritar allí nuestra propuesta? ¿No sería mejor un emporio de comunicación? ¿No es verdad que si no te encuentran en google no existes? Pero si conocemos la historia del pueblo de Israel la cosa cambia. Dios lo condujo por el desierto cuando no era más que un grupo de esclavos fugitivos, Dios lo constituye como pueblo dándole la Ley en el desierto, Dios lo guía durante años de dificultades por el desierto. Los profetas, siglos después, hablarán del desierto como el lugar del amor primero, de la juventud de la relación amorosa entre Dios y su pueblo; invitarán incluso al pueblo infiel a volver al desierto para recuperar la fidelidad. Juan predica en el desierto porque plantea una renovación, un nuevo nacimiento, una conversión que toque la raíz de la persona.
  • Juan no vestía a la moda, su vestido de piel y su correa de cuero recuerdan al gran profeta Elías. El pueblo esperaba su regreso como precursor del Mesías, y el propio Jesús dirá después que «Elías ya ha venido», refiriéndose a Juan.
  • Su dieta pintoresca, de saltamontes y miel silvestre, es la del nómada, la del que está de paso, la del que no está establecido, asentado, aburguesado. Era necesario alguien así para sacudir la conciencia del pueblo, para hacer ver la urgencia de la conversión, para exhortar al cambio. Hoy también necesitamos personas capaces de desclasarse, de salirse del estrecho cerco social en el que todos estamos metidos y poder ver más allá, personas que nos amplían los horizontes, que nos llaman a esperar al Señor que viene, que nos estimulan a preparar su camino.

Juan tiene mucho éxito. Mateo nos narra que acudían a él todos los habitantes de Jerusalén, toda Judea, todo el valle del Jordán… todo el mundo. La voz que había comenzado en el desierto es amplificada con fuerza por el deseo de Dios que palpita en el pueblo. Hacía siglos que no aparecía un auténtico profeta; los movimientos que surgían en la época solían acabar masacrados por los romanos. Juan es un foco de atracción por sus palabras, por su testimonio, por la urgencia de su mensaje.
Con toda aquella gente acuden también fariseos y saduceos. Los fariseos insistían tanto en el cumplimiento de las leyes concretas que olvidaban sus fundamentos: la justicia frente a la opresión, la pureza de vida y corazón, la humildad, la sencillez. Los saduceos eran un grupo de mucho poder, aliados de Herodes, de los romanos, y de quien hiciese falta para conservar su estatus. Es extraño que acudan a ver a un hombre que anuncia el cambio, cuando a ellos les iba bien el sistema injusto establecido.
Pero Juan Bautista tiene pelos por todas partes menos en la lengua. Les canta las cuarenta con una reprimenda que va a lo esencial: «Vosotros también necesitáis la conversión. No os hagáis ilusiones por vuestros antepasados, por vuestra familia, por la promesa que Dios hizo a Abraham, padre del pueblo. Si le dais la espalda a Dios y a su voluntad, no os libraréis del juicio». El mensaje de Juan recuerda la urgencia de los antiguos profetas, pero insiste en la cercanía del Reino. «Dios está a las puertas, convertíos ya de una vez, antes de que sea demasiado tarde». Utiliza la imagen del árbol talado por no dar buen fruto, la del fuego que consume la leña inútil, la del bautismo con Espíritu y fuego y la del grano que se aventa para separarlo de la paja inservible. Tres veces se alude al fuego, y todas las imágenes hablan de juicio, de que Dios se va a poner serio, de que llega la hora del discernimiento.
Jesús, más tarde, tendrá un mensaje más matizado. Para él también habrá que podar la rama inútil, pero no para arrancar la cepa entera sino para que produzca más fruto (Juan 15,2). También trae un bautismo, pero no de fuego, sino de Espíritu y vida. También separará el trigo de la cizaña, pero sólo cuando llegue el final de los tiempos, porque el juicio solo le corresponde a Dios y no a los hombres (Mateo 13,24-30).

Juan sigue siendo hoy un personaje cargado de sentido. Su mensaje apasionado llega a nosotros cargado de frescura y pureza: «No os contentéis con vivir a medias, sed radicales, id a la raíz y encontraréis allí a Dios, que viene». Su grito de conversión tiene para nosotros plena actualidad.

(Una explicación sobre la imagen agrícola de «aventar la parva» en:
bibliayvida.com/domingo-3-adv-leccion-agricola/)

(Dibujo: Steve Erspamer)

7 comentario en “Un grito en el desierto

  1. hola javi:
    ¿sabes que me da pena de este texto? que si alguien hiciera algo asi hoy día lo tomarian por un loco o algo peor, pero hay algo que me tranquiliza, y es que la palabra de Dios esta viva, y llega a todo el mundo, tambien pienso que como era obra de Dios tenía que salir bien.Pero hoy dia a un hombre asi que no dice precisamente lo que se quiere oir, si no que echa reprimendas… no se bien el efecto que habria causado.
    Sea como sea, creo que Juan era admirable.

    1. Bueno, hoy también hay en el mundo «profetas» que exigen justicia y que denuncian la opresión. Y no todos son despreciados, también hay gente que se da cuenta de que son necesarios.
      ¡También hay muchas luces en el mundo, a pesar de las sombras!

  2. Supongo que todo depende de cómo profetice uno las cosas. Evidentemente, mandarían al manicomio a cualquiera que se vistiese con una piel de camello, comiera saltamontes crudos y fuera diciendo lo que decía Juan Bautista con las mismas palabras que él.
    Pero si fuese vestido con ropa del siglo XXI y dijese cosas lógicas, adaptadas al razonamiento de las personas de nuestra época, yo creo que sí le escucharían. Hay que recordar que, aunque el mensaje de Dios es atemporal, su forma de transmitirlo se adecúa a la mente y cultura de las personas que lo reciben 🙂

  3. javi tienes razon supongo que muchas veces tiendo a fijarme mas en las sombras que en las luces.
    Estewel tampoco me lo imagino hoy dia a juan comiendo escorpiones… por aqui se encontraria como mucho un alacran u otro 😉 no se me lo imagino como si fuese un sin techo, diciendo todas esas cosas, no me imagino a la gente haciendole caso. Pero nunca se sabe.

    1. Qué cosas tienes, Andrómeda; que no son escorpiones, sino saltamontes. Vamos, los «chapulines» que venden en los mercados en México, por ejemplo.

      1. ups, perdon Javi, para mi que habia leido escorpiones.En fin al menos bicho es, solo que un poco mas «picantes». Perdona el toque de humor, aunque esto sea serio y bonito a la vez, me gusta de vez en cuando echarle una sonrisa a todo esto, siempre procurando no dañar a nadie.
        Javi, no se, estube en mexico hace mucho pero… no me animo a probar escorpiones, prefiero la dieta mediterranea, mas menos lujosa, pero buena tambien. 😀

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