15 Dic 2019

Si conociésemos el don de Dios…

[Evangelio del domingo, 27 marzo 2011]

Juan 4,5-42:
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
—Dame de beber.
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:
—¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
—Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.
La mujer le dice:
—Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?
Jesús le contestó:
—El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
La mujer le dice:
—Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.
Él le dice:
—Anda, llama a tu marido y vuelve.
La mujer le contesta:
—No tengo marido.
Jesús le dice:
—Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.
La mujer le dice:
—Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.
Jesús le dice:
—Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.
La mujer le dice:
—Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.
Jesús le dice:
—Soy yo, el que habla contigo.
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?»
La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
—Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será éste el Mesías?
Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.
Mientras tanto sus discípulos le insistían:
—Maestro, come.
Él les dijo:
—Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis.
Los discípulos comentaban entre ellos:
—¿Le habrá traído alguien de comer?
Jesús les dice:
—Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: “Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.” Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores.
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho.»
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
—Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.

Cuando Jesús pide a la samaritana que le dé de beber, aunque parezca un gesto sencillo, está rompiendo muchos prejuicios: Los judíos no se hablaban con los samaritanos; los hombres no hablaban en público con las mujeres. Jesús el libre, no se siente atado por los prejuicios sociales de su época.
La mujer se sorprende, no es capaz de superar esos prejuicios; pero Jesús no entra en la discusión, cambia de tema y se preocupa por lo más profundo: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber…» Si conociésemos de verdad a Jesús, si fuésemos capaces de reconocerlo constantemente, en todos los acontecimientos de nuestra vida…
Pero la mujer no le entiende, piensa solo en el agua física, y acaba pidiéndole lo que Jesús no da: la satisfacción de las necesidades superficiales. ¿Dónde buscamos nosotros el agua viva? ¿A qué pozo nos acercamos para encontrar felicidad y alegría?
Como la mujer no entiende, Jesús vuelve a cambiar de tema; le pone delante de los ojos con brusquedad, la realidad de su vida: «has tenido ya cinco maridos, y el de ahora no lo es.» Nos resulta muy difícil aceptar la verdad con tanta crudeza. La mujer podría haberse sentido ofendida e irse. Jesús se la juega en el diálogo con la samaritana, y ella comprende por fin: «Jesús es un profeta». Se da cuenta de que Jesús no hablaba del agua física sino que, como los profetas, hablaba en símbolos. Ser un profeta significa venir de parte de Dios para anunciar su Palabra. Su la mujer reconoce a Jesús como profeta, ha dado un paso importante para aceptarlo. Por eso, en seguida le lanza la pregunta que tanto preocupaba a los samaritanos: «¿Dónde tenemos que adorar a Dios?»
La respuesta de Jesús, como siempre, es profunda; ahora que la llegado Jesús, la relación con Dios (el culto) se encuentra en la profundidad de la persona, en su espíritu, que es donde reside el Espíritu de Dios, donde se encuentra la verdad de uno mismo. Al final la mujer manifiesta su esperanza: Tiene que venir el Mesías, que nos los explicará todo. Ahora Jesús ya puede decirle: «Yo soy». Encontrarse con Jesús cambia la vida. Quien ha descubierto a Jesús queda transformado y necesita transmitirlo.

(Domingo 3º Cuaresma – Ciclo A)

11 comentario en “Si conociésemos el don de Dios…

  1. Comentario tan excelente que no tengo nada que añadir, salvo mis felicitaciones por explicarlo todo tan bien 🙂
    Por cierto, ¿este texto es de Juan?

  2. Es cierto, estupendamente explicado, pero yo creo que la samaritana no entendia nada de lo que cristo decia, pero algo se abri en su corazon nada mas empezar a hablarle, se sorprendio, y no se ofendio, solo queria entender que estaba pasando, hasta que cristo con paciencia le abrio su entendimiento. El sabia quien era esa mujer, y sabía donde estaba sus fallos y sus virtudes, queria salvarla a ella y a todo su pueblo, y me maravilla como creyeron los samaritanos en el: «Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
    —Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.» Ojalá muchas personas de nuestro tiempo fuesen capaces de creer con la misma facilidad que lo hicieron los samaritanos…

    Me encanta como terminas, y tienes toda la razón «Encontrarse con Jesús cambia la vida. Quien ha descubierto a Jesús queda transformado y necesita transmitirlo.» asi lo creo yo tambien, y asi lo siento, no sabría explicarlo mejor.

  3. una cosa mas, el titulo que has puesto, parece que me has leido el pensamiento, es algo que siempre pienso, que si fuesemos conscientes de todos los dones que nos da dios, no podriamos dejar de alabarle.

      1. O_o

        ¿¿Sttugartensia? ¿Qué significa eso? ¿Está en hebreo? ¿Sabes leer hebreo?

      2. 😀
        «Stuttgartensia» es latín, significa una cosa tan sencilla como «de Stuttgart», la ciudad alemana donde se ha hecho esa edición.
        Se trata de la edición normal del Antiguo Testamento en hebreo, de esa misma están traducidas todas las que manejamos hoy en día. Yo mismo sé algo de hebreo, y griego, ya sabes que me dedico a eso. 🙂

  4. me dejais flipada, jajajjajaj, ummmm , vaya par de amigos cultos que tengo. En cuanto a las biblias… la mas «original» que tengo es una de esas contada a los niños, la tengo creo… desde los dos años bueno en realidad es de mi hermana pero yo se la «birlaba» de pequeña…espero que valga 😀
    chic@s sois un encanto, lo digo de buena fe…

  5. El comentario al Evangelio de este 3er.Domingo de Cuaresma y por este experto biblista,me ayuda para la homilia que este domingo celebro en Ripoll.
    Gracias por este estupendo servicio pastoral y litúrgico.

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