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	<description>Una mirada a la Biblia con otros ojos, sencillos y cotidianos, como la vida misma</description>
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		<title>Id por todo el mundo (Marcos 16,15-20)</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 04:15:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Evangelio del domingo, 20 mayo 2011] Marcos 16,15-20: En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo: —Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará, el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/05/id-por-todo-el-mundo-marcos-1615-20/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[Evangelio del domingo, 20 mayo 2011]</p>
<blockquote><p><img src="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/05/ascensiob.jpg" alt="" title="ascensiob" width="182" height="200" class="alignright size-full wp-image-2096" /><br />
Marcos 16,15-20:</p>
<p>En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo:<br />
—Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará, el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.<br />
El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.</p></blockquote>
<p>El evangelio de Marcos acababa un poco antes del texto de hoy, en 16,9, cuando las mujeres que han ido al sepulcro y han visto al joven vestido de blanco que les anuncia la resurrección huyen asustadas. No había ningún relato de aparición del Resucitado ni  envío del Espíritu, ni Ascensión. Así lo hizo el autor con una intención muy concreta, la de provocar a su auditorio y estimular la reflexión. Ellos ya conocían la resurrección, por eso no le pareció necesario narrarla.<br />
Pero muy pronto, después de unos años, algunos copistas prefieren añadir un final explicativo. Fue una iniciativa muy interesante porque, en pocas palabras, nos resume su experiencia como cristianos de las primeras comunidades. Lo que hoy leemos en el evangelio es lo que ellos estaban viviendo: intentaban alcanzar el mundo entero, viajaban difundiendo la buena noticia del amor de Dios derramado en la vida y muerte de Jesús, regalaban el bautismo en nombre de Dios como primer paso en una vida renovada por el Espíritu Santo; sentían la presencia intensamente cercana de Jesús, aunque no lo viesen físicamente.<br />
Los cinco prodigios de los que habla el texto nos muestran sus vivencias misioneras. El primero y el último son los mismos que hacía Jesús, expulsar el mal del mundo y curar enfermos. Las lenguas nuevas son la invitación a la concordia y a la fraternidad del mundo entero; las lenguas, el elemento más inmediato que diferencia a los grupos humanos, serán nuevas y habladas por todos. Seremos capaces, por fin de entendernos todos. Las serpientes, símbolo del mal, serán vencidas y los venenos no tendrán efecto.<br />
De nuevo, el tiempo de Pascua nos invita a la esperanza; Dios nos da la misión de ir al mundo entero y colaborar en transformarlo; podemos ofrecer el evangelio de Jesús, la buena noticia de  su resurrección. Dios nos acompaña, seguro, con el milagro del bien que transforma el mal y hace posible la conversión del pecador.</p>
<p><em>(Domingo 6º Pascua – La Ascensión – Ciclo B)<br />
(Dibujo: Fano)</em></p>
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		<title>Amad como yo (Juan 15,9-17)</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 04:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Evangelio del domingo, 13 mayo 2012] Juan 15,9-17: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/05/domingo-6%c2%ba-de-pascua-amad-como-yo/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[Evangelio del domingo, 13 mayo 2012]</p>
<blockquote><p><a href="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/05/fano-alegria-inagotable.jpg"><img src="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/05/fano-alegria-inagotable.jpg" alt="" title="fano-alegria-inagotable" width="223" height="200" class="alignright size-full wp-image-2085" /></a><br />
Juan 15,9-17:</p>
<p>En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:<br />
-Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.<br />
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.<br />
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.<br />
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.<br />
Nadie tiene amor más grande que el queda la vida por sus amigos.<br />
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.<br />
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.<br />
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os ha elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.<br />
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.<br />
Esto os mando: que os améis unos a otros.</p></blockquote>
<p>Los capítulos 13 a 17 del Evangelio de Juan nos muestran a Jesús dirigiendo sus enseñanzas a sus discípulos (o mejor, amigos, porque él mismo utiliza esa palabra). Sabemos que históricamente Jesús habría instruido a sus seguidores en muchas otras ocasiones, pero Juan ha querido construir su evangelio como en dos grandes partes (de los capítulos 1 al 12 y del 13 al 21), y en los capítulos de la última cena concentra los discursos más íntimos.<br />
El fragmento que hemos leído se parece al testamento de un amigo que se va. Habla de sí mismo en pasado: «os he amado», y lanza a sus amigos a hacer lo mismo en el futuro. De la lectura voy a subrayar tan sólo cinco palabras: Amor, mandamientos, alegría, amistad y elección.<br />
Amor. Es una constante cuando Juan se pone íntimo y personal. Para él el amor es una palabra que lo resume todo, hasta para decir que Dios es amor. Quizá el mejor comentario a estos textos, más que una serie de palabras más o menos fríos, sería una canción, un poema, una obra de arte. El amor es la entrega total, o mejor, es la motivación profunda, enraizada en el fondo del corazón, que da lugar a esa entrega. El amor es, al final de todo, lo único que cuenta, lo único que salva, lo único que puede hacer de nuestras vidas algo especial, distinto al simple trabajar-para-vivir-vivir-para-trabajar. El amor puede vivirse de mil formas, pero, por desgracia, no todo lo que lleva la etiqueta de «amor» lo es en realidad.<br />
Por eso el amor tiene también su «test de calidad», que todos los cristianos y los simpatizantes de Jesús podemos aplicarnos: sólo es auténtico si es «como el de Jesús». Por eso es tan importante la segunda parte de la frase: «como yo os he amado». Esto significa dos cosas: para empezar, que él nos ha amado primero. Si se nos olvida que somos, ante todo, los «amados de Dios», ponernos nosotros a amar se nos hará muy pero que muy cuesta arriba. La segunda cosa es que el amor auténtico es el de la entrega total, hasta dar la vida, toda entera; tal y como Jesús hizo.</p>
<p>Mandamientos. Hoy no nos gusta esta palabra, pero podemos aprovechar otra también muy bíblica: voluntad. La voluntad de Dios nos la dio a conocer Jesús de forma clara: es la salvación, la vida, la felicidad de todo ser humano y de la sociedad entera. Por eso sus mandamientos sólo pretenden señalarnos dónde está nuestra felicidad: en hacer una sociedad más justa, más fraterna, más solidaria y unida. ¡Una buena tarea para los próximos siglos!</p>
<p>Alegría. ¡Que poco pragmático es este hombre! Se le ocurre decir que todo esto nos lo ha dicho para que vivamos alegres. Esta idea se puede expresar con otras palabras más serias y profesionales: sentido de la vida, plenitud humana&#8230; pero prefiero la palabra «alegría» porque es más familiar, más divertida, más cercana. Llama también la atención que la auténtica alegría sea vivir como Jesús, totalmente entregado, y no en las «diversiones»; aunque más de uno se confunde.</p>
<p>Amistad. Otra palabra de andar por casa. Jesús es el Señor, desde luego que sí, pero lo es en forma de amigo y no de tirano. La cercanía con él, y la amistad que recibimos primero de él, nos dará fuerzas y ánimos para seguir adelante por el camino que él nos marca.</p>
<p>Elección. La última palabra que quisiera subrayar. Ojalá que vivamos muy conscientes de haber sido elegidos por Dios. La elección en la Biblia nunca es un privilegio, sino siempre un servicio a favor de otros. Pero eso no lo quita nada a la alegría de ser amigos de Dios porque él se ha fijado en nosotros, nos indica su voluntad y nos lanza a amar cuanto más mejor.</p>
<p><em>(Domingo 6 Pascua &#8211; Ciclo B)</em></p>
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		<title>Yo soy la vid y vosotros los sarmientos (Juan 15,1-8)</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 04:15:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Evangelio del domingo, 6 mayo 2011] Lucas 15,1-8: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: —Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador. Él corta todos los sarmientos que no dan fruto en mí, y limpia los que dan fruto para que den más. »Vosotros estáis ya limpios por la palabra que <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/04/yo-soy-la-vid-y-vosotros-los-sarmientos-juan-151-8/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[Evangelio del domingo, 6 mayo 2011]</p>
<blockquote><p><img src="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/04/cepsarments.jpg" alt="" title="cepsarments" width="300" height="200" class="alignright size-full wp-image-2069" /><br />
Lucas 15,1-8:</p>
<p>En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:<br />
—Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador. Él corta todos los sarmientos que no dan fruto en mí, y limpia los que dan fruto para que den más.<br />
»Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he dicho. Seguid unidos a mí, que yo lo seguiré estando con vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no está unido a la vid, así tampoco vosotros si no estáis unidos a mí.<br />
»Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí y yo en él, da mucho fruto; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no está unido a mí se lo echa fuera, como a los sarmientos, que se los amontona, se secan y se los prende fuego para que se quemen.<br />
»Si estáis unidos a mí y mis enseñanzas permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y se os concederá.<br />
»Mi Padre es glorificado si dais mucho fruto y sois mis discípulos.</p></blockquote>
<p>El evangelio de Juan concentra la mayor parte de las enseñanzas a los discípulos en los capítulos 13 al 17, durante la última cena. La lectura de hoy nos regala un fragmento de estos textos con la imagen de la vid y los sarmientos. Como siempre sucede con los símbolos y las parábolas, los que conocen bien de qué se trata, porque forma parte de su trabajo y de su vida, reciben un mensaje más profundo, más intenso, que los que solo tienen referencias. Los viñadores saben, por ejemplo, que la viña es una de las plantaciones más apreciadas, y lo argumentan diciendo que es la única planta que tiene un nombre especial para el tronco y para sus ramas (cepa y sarmientos).<br />
La imagen de la viña y su fruto, por tanto, no es solo la de un cultivo cualquiera; se trata del origen del vino, símbolo de la alegría y la fiesta en aquella cultura, y también todavía en la nuestra.<br />
Jesús nos dice que él es la vid verdadera, que nuestra unión con el favorecerá nuestro fruto. Hay muchas otras vides que no son verdaderas, que nos prometen mil y un frutos, pero solo son engaños estériles. En nuestra vida podemos perdernos buscando estas vides, persiguiendo las promesas de felicidad que se multiplican en la sociedad. Solo encontrado a Jesús, uniéndonos a él, la auténtica savia del amor de Dios correrá dentro de nuestra alma y se manifestará en frutos de fraternidad y solidaridad.<br />
La misión del Padre es presentada como la del viñador, que corta los sarmientos que han decidido no dar fruto y poda y limpia los que pueden dar más. Ya nos gustaría a nosotros dar el fruto mínimo, el que nos hace cumplir el expediente, el necesario para que el viñador no se fije demasiado en nosotros y nos deje tranquilos. Pero Jesús no ha venido a traernos tranquilidad, sino a impulsarnos para que lleguemos a la plenitud de nosotros mismos. Ningú padre se conforma con la mediocritat de sus hijos, más bien desea que se desarrollen al máximo. Igualmente, Dios nos da los talentos para que los hagamos fructificar, para convertirlos en regalos para los demás.<br />
Por eso, el Padre nos poda, nos limpia del pecado, del conformismo, de la mediocridad, y nos posibilita una vida profunda y auténtica que, sin él, no podríamos ni soñar.<br />
La clave del fruto, sin embargo, está en la unión con Jesús, en «estar en él». Y, ¿qué quiere decir eso? ¿Qué significa estar en Jesús? En primer lugar, necesitamos tomar conciencia de ser amados por él. Jesús ha venido solo para amarnos, y todo lo que ha hecho y ha dicho es expresión de su amor total por nosotros, por cada uno y cada una. Si nos ponemos a trabajar por el Reino sin sabernos queridos por Dios, llegarán pronto las dificultades, los cansancios, las limitaciones, y no tendremos ningún lugar donde agarrarnos, ningún punto firme, ninguna vid de la que llenarnos de la savia de su amor.<br />
Es Jesús quien nos llama a estar con él y nos envía a difundir el evangelio y construir el Reino. Por ese orden. La unión con Jesús es afectiva y efectiva, es decir, implica un afecto, un sentimiento, y unas obras, una eficacia. Cada uno puede hacer revisión de su vida y ver cómo vive y cómo demuestra su comunión con Jesús. Desde siempre, los cristianos hemos considerado imprescindibles la oración personal y comunitaria, la acción por los más necesitados, la fraternidad, la lucha por la justicia&#8230; Todos, de una manera u otra, con unas acciones u otras, vivimos y colaboramos para hacer realidad el sueño de Dios en el mundo. Esta es la gloria de Dios Padre que cantamos cada domingo: dar mucho fruto y ser buenos discípulos de Jesús. </p>
<p><em>(Domingo 5º Pascua – Ciclo B)<br />
(Dibujo: Fano)</em></p>
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		<title>El buen pastor da la vida por las ovejas (Juan 10,11-18)</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Apr 2012 04:15:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Evangelio del domingo, 29 abril 2011] Lucas 10,11-18: En aquel tiempo, dijo Jesús: —Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/04/el-buen-pastor-da-la-vida-por-las-ovejas-juan-1011-18/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[Evangelio del domingo, 29 abril 2011]</p>
<blockquote><p><img class="alignright size-full wp-image-2058" title="bonpastorfano" src="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/04/bonpastorfano.jpg" alt="" width="300" height="200" /><br />
Lucas 10,11-18:</p>
<p>En aquel tiempo, dijo Jesús:<br />
—Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.<br />
»Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.<br />
»Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.<br />
»Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.</p></blockquote>
<p>La imagen del pastor nos resulta lejana a la mayoría. No tenemos demasiadas posibilidades de conocer en persona a ningún pastor, ni de observar su trabajo dedicado con el rebaño, ni de experimentar sus dificultades, su soledad, su afán por las ovejas. Sabemos que Jesús utiliza símbolos muy cercanos a su auditorio, que formaban parte de su cotidianidad, i por eso, la fuerza de una imaen de hace dos mil años, se convierte en debilidad ahora.<br />
Hagamos el esfuerzo, pues, de imaginar. Estamos en el campo, entre verdes montañas, cerca de un bosque espeso. Diversas personas cuidan de un gran rebaño. Se oye el aullar de un lobo entre la espesura. Algunos de los pastores miran asustados hacia los árboles. No se ve nada, pero se imaginan un par de puntos brillantes que los miran desde las sombras. Comienzan a correr. ¿Qué necesidad tienen de jugarse la vida solo por un jornal?<br />
Pero un pastor se queda junto al rebaño, solo uno, que se coloca entre las ovejas y el bosque, con el bastón bien cogido en las manos, mirando fijamente el bosque&#8230;<br />
Decía el gran biblista Luis Alonso Schökel que se ha de leer con imaginación lo que está escrito con imaginación, con fantasía lo que está escrito con fantasía. Las imágenes sacadas de la vida no sólo nos ilustran sobre algún hecho, sino que nos hacen saborear una experiencia, nos tocan la mente y el corazón&#8230; y las vísceras, nos transmiten una vivencia profunda que no está tanto en las palabras, sino en nuestra propia vida, en nuestro interior.<br />
En la escena que hemos descrito, faltaba añadir el sentimiento de intranquilidad de las ovejas, que también han oído a la bestia amenazándolas, la inquietud, el miedo, el terror&#8230;<br />
Jesús se presenta como el buen pastor, el que da confianza a las ovejas atemorizadas, el que da la vida por ellas, el que planta cara cuando llegan las dificultades, porque a él si le importan las ovejas.</p>
<p>Este texto nos explica la muerte de Jesús en la cruz y su importancia para nosotros. Jesús no murió porque le arrabatasen la vida, sino porque él la ofreció por amor. Esta es la misión que había recibido del Padre, y también la misión que después nos traspasa a nosotros. Él nos conoce, a cada uno y a cada una, de forma personal, y da la vida, como el buen pastor, por las ovejas. Estamos invitados también a escuchar su voz, a reconocerla como la voz conocida y familiar de quien nos cuida, a seguirlo, a hacerle caso.<br />
Con un poco de imaginación, la figura del buen pastor puede ser muy intensa y hablarnos profundamente al corazón. Ante un amor tan inmenso que se nos regala no es posible permanecer indiferentes.</p>
<p><a href="http://www.tianren.org/sj/show.asp?id=21063" target="_blank">Traducción al chino, aquí.</a></p>
<p><em>(Domingo 4º Pascua – Ciclo B)<br />
(Dibujo: Fano)</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Más traducciones al chino</title>
		<link>http://www.bibliayvida.com/2012/04/mas-traducciones-al-chino/</link>
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		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 18:12:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nuestra amiga Cris nos envía los enlaces a otras dos traducciones al chino de www.bibliayvida.com. Segundo domingo de Pascua: http://www.tianren.org/sj/show.asp?id=21009 Tercer domingo de Pascua: http://www.tianren.org/sj/show.asp?id=21019]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestra amiga Cris nos envía los enlaces a otras dos traducciones al chino de www.bibliayvida.com.</p>
<ul>
<li> Segundo domingo de Pascua:  <a href="http://www.tianren.org/sj/show.asp?id=21009" target="_blank">http://www.tianren.org/sj/show.asp?id=21009</a></li>
<li> Tercer domingo de Pascua: <a href="http://www.tianren.org/sj/show.asp?id=21019" target="_blank">http://www.tianren.org/sj/show.asp?id=21019</a></li>
</ul>
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		<title>Vosotros sois testigos de esto (Lucas 24,35-48)</title>
		<link>http://www.bibliayvida.com/2012/04/vosotros-sois-testigos-de-esto-lucas-2435-48/</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 04:15:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Evangelio del domingo, 22 abril 2011] Lucas 24,35-48: En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: —Paz a vosotros. Llenos de miedo por <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/04/vosotros-sois-testigos-de-esto-lucas-2435-48/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[Evangelio del domingo, 22 abril 2011]</p>
<blockquote><p>Lucas 24,35-48:</p>
<p>En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:<br />
—Paz a vosotros.<br />
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo:<br />
— ¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.<br />
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:<br />
—¿Tenéis ahí algo que comer?<br />
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:<br />
—Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.<br />
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:<br />
—Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.</p></blockquote>
<p>Los relatos de la resurrección nos fascinan y sorprenden. Son tan concretos, tan próximos, tan reales&#8230; y a la vez, provienen de una cultura tan diferente, tan lejana. Es fácil que nos perdamos buscando en ellos lo que los autores no quisieron decir, y que se nos despiste aquello que realmente querían transmitir-nos. Son textos muy pensados, con una riqueza de detalles y de ideas importantes que nos obligan a leerlos poco a poco. Vamos a comentar algunos de sus mensajes, sin ánimo de agotarlos.<br />
Al comenzar, el relato nos recuerda a los discípulos de Emaús, que vuelven corriendo a Jerusalén y «cuentan lo que les había pasado por el camino», y también «cómo lo habían reconocido al partir el pan». Lo primero que nos dice el texto de hoy es que los discípulos «cuentan» lo que han vivido, y la última, que Jesús nos nombra «testigos»; ambas cosas significan lo mismo: no somos cristianos para nosotros mismos, no leemos la Biblia para quedárnosla, no rezamos a Dios para sentirnos mejor en la intimidad. Hemos sido escogidos por Dios como trabajadores, y no como privilegiados. Tenemos el encargo de anunciar al mundo lo que hemos vivido. El testimonio no proviene de lo aprendido en los libros, sino de aquello que la vida nos ha regalado. Igualmente, nosotros tenemos que expresar a los demás lo que vivimos en el fondo del corazón. Con la máxima humildad de quien sabe que nunca llega a ser plenamente coherente con el mensaje que Dios le encomienda. Los mismos profetas ya lo vivían con mucha lucidez: la Palabra de Dios les quemaba los labios, era indignos de proclamarla, pero no tenían más remedio porque Dios les había seducido, los había vencido con su amor, les había encomendado una misión, como a nosotros.<br />
Jesús mismo se presenta en medio de la comunidad reunida y le hace el regalo de la paz. Era el saludo normal entre los judíos: Shalom, paz; significa la paz total, externa e interna, la vivencia de una paz profunda, vivida en el fondo del alma, que se manifiesta en obras y palabras paz. En boca de Jesús resucitado tiene un significado totalmente nuevo: Es la vida de Jesús, la Vida nueva que Dios le ha regalado al resucitarlo, la única que nos puede llevar a una paz auténtica. Solo la entrega total por amor, que Jesús nos ha enseñado con su vida, podrá construir la sociedad en paz que todos deseamos.<br />
El miedo de los discípulos es expresión de la dificultad que todos tenemos para creer. Nos resulta fácil pensar en la resurrección de forma puramente simbólica, como si fuese un sueño, un recuerdo o una reflexión; pero los evangelios nos dicen que es mucho más, y se esfuerzan por explicarnos un misterio inexplicable. Jesús resucitado está, al mismo tiempo, en el mundo y más allá del mundo; es el mismo que fue crucificado, por eso los evangelistas insisten tanto en las llagas de la cruz; pero tiene una Vida nueva, por eso es capaz de aparecer en una habitación cerrada, de desaparecer cuando parte el pan con los de Emaús, de no ser reconocido por la Magdalena que tanto lo conocía.<br />
Lucas subraya mucho otro aspecto: necesitamos las Escrituras, necesitamos la Ley de Moisés, los profetas y los Salmos. Es interesante que nos lo diga, porque parece que Lucas estaba escribiendo para una comunidad cristiana principalmente griega, que no conocía demasiado las Escrituras judías. Es decir, que Lucas está escribiendo para nosotros, y nos está diciendo que tenemos que hacer el esfuerzo de entrar en el mundo bíblico, de leer la Biblia, también el Antiguo Testamento, para acostumbrarnos a su forma de expresión, tan diferente a la nuestra, pero tan llena de Dios y tan humana. Jesús, además, nos da la capacidad para entenderla, nos abre los ojos y el entendimiento para que comprendamos que todo lo que está escrito se refiere a él y a la salvación que nos regala.<br />
El resucitado provoca en los discípulos muchos sentimientos; están asustados y sorprendidos, pero también llenos de alegría. El gozo es característico de la Pascua; Dios nos ama tanto que es capaz de dar la vida por nosotros. Ante un amor tan grande solo cabe responder con alegría y amor. Dios ha hecho su propuesta de vida y nos ha dado el encargo de anunciarla por todo el mundo. Ahora nos toca a nosotros responder.</p>
<p><em>(Domingo 3º Pascua – Ciclo B)</em></p>
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		<title>Hemos visto al Señor</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Apr 2012 04:15:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Domingo 2º de Pascua. Juan 20,19-31 Los relatos evangélicos de la resurrección nos hablan de un misterio difícil de simplificar. No podemos quedarnos en un puro simbolismo, como el de aquellos que dicen que &#8216;Jesús ha resucitado en nuestros corazones&#8217; o &#8216;en nuestro recuerdo&#8217;, porque los textos evangélicos insisten en la realidad de la vida <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/04/hemos-visto-al-senor/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Domingo 2º de Pascua. Juan 20,19-31</p>
<p>Los relatos evangélicos de la resurrección nos hablan de un misterio difícil de simplificar. No podemos quedarnos en un puro simbolismo, como el de aquellos que dicen que &#8216;Jesús ha resucitado en nuestros corazones&#8217; o &#8216;en nuestro recuerdo&#8217;, porque los textos evangélicos insisten en la realidad de la vida de Jesús; no era un fantasma, ni una aparición en sueños, ni nada parecido. Pero, por otra parte, tampoco podemos pensar que Jesús se apareció como si hiciese un truco de magia, haciendo &#8216;plof&#8217; y apareciendo de repente en medio de ellos, en una habitación cerrada. Los mismos evangelios nos dicen que les resultaba difícil reconocerlo (recordemos a los discípulos de Emaús, o a la Magdalena, que confunde a Jesús con el jardinero). Son necesarios los ojos de la fe para poder ver a Jesús.<br />
Así las cosas, no es extraño que algunos en la comunidad más primitiva no quisieran creer el anuncio de la resurrección. No les cabía en la cabeza que Jesús estuviese vivo, pero con una Vida Nueva, resucitada, con un cuerpo glorioso, diferente al que ellos habían conocido, pero, al mismo tiempo, real, presente, intensamente cercano a ellos.<br />
Tomás es el apóstol que, en el texto de hoy, nos ayuda a comprender las dificultades que conlleva creer en el resucitado. Él no estaba en la reunión de los demás. El evangelio no explica por qué, quizá porque el motivo no importa, puede haber mil y un motivos para no estar en la reunión, para ausentarnos de la comunidad. Nosotros también tenemos muchos motivos para abandonar la reunión semanal de la comunidad de creyentes. El motivo concreto no importa, el hecho es que no estaba, y por eso ha sido incapaz de ver al Señor resucitado y, peor todavía, es incapaz de aceptar el mensaje de la resurrección que sus compañeros le comunican: &#8216;Hemos visto al Señor&#8217;. ¡Imposible!, piensa Tomás; ¡imposible!, podemos pensar nosotros. ¡Nos gustaría tanto que Dios nos demostrara que está presente en nuestras vidas!<br />
Pero algo ha cambiado a la semana siguiente, Tomás sí está, esta vez, con la comunidad, sí está donde le corresponde estar, con los compañeros creyentes. Esta vez tampoco se habla del motivo, sigue sin importar. El hecho es que Tomás se ha decidido a volver a la reunión comunitaria. Y es en ese momento cuando Tomás es capaz de compartir la presencia de Jesús. &#8216;No seas incrédulo, sino creyente&#8217;. Tomás, al final, hace una confesión de fe preciosa: &#8216;Señor mío y Dios mío&#8217;. Tomás, al final, acaba siendo modelo del creyente, modelo para todos nosotros, que necesitamos, como él, hacer un camino de fe a través de las dificultades, con la ayuda de los creyentes de la comunidad, que nos anuncian que &#8216;han visto al Señor&#8217;; también tenemos que hacer el esfuerzo de abandonar las excusas, sean cuales sean, y volver a celebrar el domingo con toda la Iglesia de Dios.<br />
Así, podremos unirnos a todos los cristianos que, por todo el mundo, anuncian con alegría y confianza que tiene sentido darse por los demás, como Jesús ha hecho en la cruz, porque &#8216;Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos, y nosotros somos sus testigos&#8217;.</p>
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		<title>Feliz Pascua de Resurrección</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Apr 2012 22:01:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Vida ha triunfado sobre la muerte, el Bien sobre el mal, el Amor sobre el odio. La puerta de la felicidad ya está abierta. El camino es el amor, la entrega, la solidaridad, la justicia. La vida plena está al alcance. Dios se nos ha hecho vida y se nos regala. ¿Te lo vas <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/04/feliz-pascua-de-resurreccion/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">La Vida ha triunfado sobre la muerte,<br />
el Bien sobre el mal,<br />
el Amor sobre el odio.<br />
La puerta de la felicidad ya está abierta.<br />
El camino es el amor, la entrega,<br />
la solidaridad, la justicia.<br />
La vida plena está al alcance.<br />
Dios se nos ha hecho vida y se nos regala.<br />
¿Te lo vas a perder?</h2>
<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">¡Feliz Pascua de Resurrección!</span></h2>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2008" title="llum-amor" src="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/04/llum-amor.jpg" alt="" width="600" height="450" /></p>
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		<title>Lecturas de la Vigilia Pascual</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 04:15:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Lecturas de la Vigilia Pascual, domingo, 8 de abril 2012] En la Vigilia Pascual, «madre de todas las cantas vigilias», se nos proponen nueve lecturas; siete del Antiguo Testament y dos del Nuevo, epístola i evangelio. En algunos lugares se reduce el número de lecturas del Antiguo Testamento, el mínimo son tres. Es una lástima, <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/04/lecturas-de-la-vigilia-pascual/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[Lecturas de la Vigilia Pascual, domingo, 8 de abril 2012]</p>
<p><img src="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/04/ressurreccio.jpg" alt="" title="ressurreccio" width="300" height="217" class="alignright size-full wp-image-1999" /><br />
En la Vigilia Pascual, «madre de todas las cantas vigilias», se nos proponen nueve lecturas; siete del Antiguo Testament y dos del Nuevo, epístola i evangelio. En algunos lugares se reduce el número de lecturas del Antiguo Testamento, el mínimo son tres. Es una lástima, pero es comprensible, porque el pueblo cristiano suele tener poca formación bíblica, y leer todas las lecturas puede resultar en un montón de textos que no se sabe de dónde vienen ni a dónde van. Por eso, en el comentario de hoy, no trataremos de un texto sino que presentaremos brevemente el hilo conductor del conjunto de las lecturas.<br />
Antes que nada, la clave des la que entender toda la Liturgia de la Palabra de la Vigilia Pascual es la Historia de la Salvación. ¿Qué significa eso? El cristianismo no es una reflexión teórica sobre Dios, el ser humano y la sociedad, es, más bien, la conciencia viva de que Dios ha intervenido en nuestra historia para salvarnos. Esta idea la hemos tomado del judaísmo que vive con mucha profundidad los momentos fundamentales de su existencia como pueblo. Los éxitos y los fracasos, las liberaciones y las derrotas, todo es visto por los creyentes judíos como una manifestación del Dios que les ama y les quiere conducir por el camino del amor y el bien. Desde la misma existencia del universo hasta la espera del Mesías, pasando por el acontecimiento fundamental de la liberación de Egipto, todo es expresión de un Dios que se revela progresivamente, según nuestra limitada mente es capaz de recibirlo.</p>
<p><strong>1ª lectura: Génesis 1,1-2,2.</strong><br />
La primer lectura trata de la creación; bien pensado, no podía ser de otra manera. Evidentemente, no relata la formación del universo, las galaxias y los planetas, sino que se trata de un poema, un himno que canta que todo era bueno, que todo lo que Dios ha creado es bueno, incluso el ser humano, hombre y mujer, son muy buenos. En el fondo del texto de la creación hay un grito de esperanza, una afirmación de los fundamentos de la existencia: somos buenos, radicalmente buenos, creados buenos y para el bien. Todo el mal del mundo, todo el pecado, todos los sufrimientos, el dolor y la muerte vendrán en un segundo momento por culpa del uso desviado de la libertad humana, pero pueden ser y serán eliminados por el mismo Dios que sigue haciendo realidad la creación del bien en cada momento, en cada instante.</p>
<p><strong>2ª lectura: Génesis 22,1-18.</strong><br />
La segunda lectura ya no habla en general del mundo entero, sino que se centra en un personaje, en Abraham, el padre del gran pueblo de los creyentes. Su virtud fundamental es la fe, la confianza en Dios, la entrefa de todo lo que tiene para cumplir su voluntad. El texto que leemos es muy sorprendente para nosotros, porque parece que Dios le pide a Abraham el sacrificio de su hijo; en realidad, el punto fundamental está al final, cuando el ángel del Señor le pide que lo mate. En aquellos tiempos tan primitivos, era normal hacer sacrificios humanos a los dioses, y también lo era sacrificar al primogénito para fundar una gran raza. En el judaísmo, en cambio, se introduce una novedad: Dios no quiere la muerte, desea la vida. Eso sería visto por los pueblos vecinos como un símbolo de falta de fe y de capacidad de donación a los dioses. Los judíos, en realidad, están dando un paso adelante en la comprensión de la dignidad humana; ellos no sacrifican a sus hijos, no porque les falte fe, sino todo lo contrario.<br />
Las promesas que Dios hace a Abraham al final del texto suponen una inmensa bendición de todos sus descendientes.</p>
<p><strong>3º lectura: Éxodo 14,15-15,1.</strong><br />
Muchas cosas han pasado desde Abraham hasta Moisés; el pueblo vive esclavizado en Egipto, y acaba de ser liberado por Dios de las garras del Faraón. Pero el ejército egipcio ha salido a perseguirlo y el mar les cierra el paso. Están perdidos. No hay solución. ¡Auxilio, Señor!<br />
Dios, una vez más, demuestra que cuida de su pueblo, lo salva de la forma más prodigiosa imaginable, el mar se parte en dos para dejar pasar al pueblo por en medio.<br />
No hay lugar aquí para comentar las diversas hipótesis históricas o simbólicas del hecho. El punto importante es que Dios sí tiene la solución, incluso en los momentos de absoluta oscuridad, cuando no vemos ninguna salida, cuando nos asalta la certeza de que todo está perdido&#8230; Porque Dios puede sacar vida de donde, humanamente, no hay ni puede haber.</p>
<p><strong>4ª Lectura: Isaías 54,5-14.<br />
5ª Lectura: Isaías 55,1-11.<br />
6ª Lectura: Baruc 3,9-15.32-4,4.<br />
7ª Lectura: Ezequiel 36,16-17a.18-28.</strong><br />
De nuevo han pasado siglos. El pueblo llegó a la tierra prometida y ha vivido épocas buenas y malas, esplendor i decadencia, éxitos y derrotas. En toda su historia, Dios siempre ha estado acompañándolo, dirigiéndole su palabra. Los profetas se han encargado de recordarle al pueblo quién es, de dónde salió, porqué es como es. Pero el pueblo, repetidamente, es infiel y va tras los otros dioses, los ídolos de los pueblos vecinos. Para quien ha visto físicamente un ídolo, es muy comprensible. Las figuras cananeas, por ejemplo, eran representaciones de toros y otros animales, pequeñas, amansadas, disponibles al alcance de la mano. Era muy tentador pensar que los ídolos, tan próximos y fáciles de manipular, son los dioses que nos protegen.<br />
El Dios de Israel, en cambio, no deja que se le hagan imágenes, porque siempre será un misterio mucho mayor que no podemos imaginar. Los profetas anuncian su santidad e interpretan todas las desgracias como llamadas de atención motivadas por el desviamiento del corazón del pueblo, por su pecado. Ni si quiera los sacrificios en el templo sirven ante Dios, si no van acompañados por la misericordia, la justicia y la defensa de los pobres.<br />
En las lecturas de los profetas de esta noche, se destaca la promesa de la restauración. El pueblo ha sufrido derrotas, y la peor de todas la sido la destrucción de Jerusalén y la deportación de gran parte de sus habitantes. La conclusión más obvia es que los dioses de Babilonia, el imperio conquistador, son más poderosos que el nuestro. Los profetas gritan en contra de esta desesperación. No! Nuestro Dios es el único que existe! Todo esto nos pasa porque le hemos abandonado&#8230; pero él no nos abandonará nunca, volverá a liberarnos como siempre ha hecho&#8230; volverá a librarnos&#8230;</p>
<p>Acaba aquí la serie de lecturas del Antiguo Testamento. Tenemos puntos claros: Dios lo ha creado todo bueno; él nos libera, aunque pensemos que no hay solución; él es santo pero nosotros muchas veces somos pecadores y nos buscamos la perdición; a pesar de todo, él nos sigue prometiendo la liberación, hasta llegar a la salvación definitiva.<br />
Todo, sin embargo, queda abierto al futuro. Esperamos una intervención de Dios que nos salve totalmente.<br />
Así, en la celebración de la Vigilia Pascual, llegamos al cántico del Gloria, inspirado, como sabemos, en el himno de los ángeles que anuncian a los pastores el nacimiento de Jesús. Comienza la salvación definitiva.</p>
<p><strong>8ª lectura: Romanos 6,3-11.</strong><br />
Pablo nos habla de muerte y de vida, de abandono de la vida anterior, muerta en compañía de Cristo en la cruz, y de resurrección a la nueva vida en el Espíritu. Todo esto se realiza en nuestro bautismo. Vivimos para Dios en Jesucristo.</p>
<p><strong>9ª lectura: Mateo 28,1-10 / Marcos 16,1-8 / Lucas 24,1-12</strong><br />
(este año se lee la lectura de Marcos)<br />
El evangelista Marcos nos presente a las mujeres que van a ungir el cuerpo de Jesús. Para ellas, todo ha acabado, la muerte está certificada con la sepultura. Y se preguntan quién les apartará la piedra. Pero, cuando llegan, Dios ya se ha adelantado, Jesús ha resucitado y el joven vestido de blanco, el color de la divinidad y la victoria, les anuncia que ya ha llegado, por fin, la demostración definitiva del amor que Dios había prometido repetidamente por medio de sus profetas. Pero no ha llegado de la forma que todos esperaban, con un ejército celestial que destruyese a los malvados, sino con la resurrección de un crucificado, rechazado por las autoridades y el pueblo, abandonado por los suyos, traicionado por sus amigos.<br />
El ángel habla a las mujeres y lo explica todo: Ellas buscan a Jesús, el crucificado, es decir, buscan entre los muertos; pero Jesús ha resucitado, el mismo que había muerto en la cruz ahora vive una vida nueva, renovada por Dios. Además, el ángel dará una misión a las mujeres, que es también misión para nosotros: id a anunciar que ha resucitado, anunciad su vida, su palabra, que ya lo había predicho todo. «No tengáis miedo», es el mensaje conclusivo de toda esta noche.<br />
No tengáis miedo. Hemos visto que, una y otra vez, Dios puede salvar, Dios puede hacer realidad la vida que nosotros no sospechábamos. Y, al final, somos testigos de la intervención definitiva de Dios por amor a la humanidad&#8230;, y hemos podido encontrarnos con él.<br />
Ahora, id y anunciad.</p>
<p><em>(Domingo de Pascua – Vigilia Pascual)<br />
(Dibujo: Fano)</em></p>
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		<title>Pasión de Jesús según Marcos</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Mar 2012 04:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Evangelio del domingo, 1 abril 2011] Hoy os invito a que leáis personalmente el texto bíblico sin prisas, sin ideas previas, sin «saber» el final. El pasaje es largo, dos capítulos enteros, de los más extensos de Marcos. Lo tenéis aquí abajo, pero quizá os resulte más cómodo apagar el ordenador y leerlo sobre el <a href="http://www.bibliayvida.com/2012/03/pasion-de-jesus-segun-marcos/"><b> <i>[...]</i></b></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[Evangelio del domingo, 1 abril 2011]</p>
<p>Hoy os invito a que leáis personalmente el texto bíblico sin prisas, sin ideas previas, sin «saber» el final. El pasaje es largo, dos capítulos enteros, de los más extensos de Marcos. Lo tenéis aquí abajo, pero quizá os resulte más cómodo apagar el ordenador y leerlo sobre el papel; podéis imprimir-lo o, mucho mejor, si tenéis la Biblia por casa, buscar Marcos 14,1 – 15,47 y leerlo directamente.<br />
En el pasaje encontraréis muchos personajes, muchas actitudes ante la vida, muchas personas que luchan por hacer valer su punto de vista. Encontrareis injusticias y sufrimiento, ilusiones de futuro y mentiras descaradas, gente malvada y gente sencilla; encontraréis gestos de amor inmenso y traiciones de supuestos amigos, oraciones preñadas de angustia y un Dios que parece distante, callado, indiferente&#8230;<br />
No os dejéis influir por todo aquello que ya conocéis, haced el esfuerzo —tan difícil hoy en día—, de olvidar la historia y leerla con ojos limpios. Poneos, con la imaginación, en la piel de los discípulos, o de un observador imparcial que pasaba por allí. Acompañad a Pedro cuando «lo seguía de lejos» para ver en qué quedaba todo aquello, acompañadlo también cuando llora amargamente. Oíd como Jesús os recrimina también a vosotros: «No habéis podido velar ni una hora». Dejad que la ira de la injusticia os inunde al oír que «los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte». Y más aún cuando veáis la hipocresía de la gente, la misma que ha aclamado a Jesús a la entrada de Jerusalén como Mesías y que ahora se deja manipular y pide su muerte.<br />
Fijaos en que Jesús, que tantos discursos ha pronunciado a lo largo del evangelio, ahora habla menos, cada vez menos. Al principio todavía encontraréis al maestro que instruye a las multitudes, incluso a las que van hacia él con espadas y palos; pero poco a poco las palabras van cediendo su lugar a los gestos. Observad que gran parte del texto se reduce a acciones sobre el cuerpo de Jesús; acciones violentas, burlas, azotes, bofetadas, escupitajos&#8230; y acciones afectuosas, pocas, como las mujeres que observan de lejos y José de Arimatea.<br />
Haced una pausa, arrodillaos si podéis, en el momento de la muerte. Dejad que vuestra imaginación vuele sobre los tejados de Jerusalén, por encima de las colinas y barrancos que la circundan. Sentid el viendo que azota el rostro apagado de Jesús y agitar los cabellos de su cadáver&#8230;<br />
Dejaos, finalmente, vaciar el alma con el final sin final de la lectura. No deis respuestas, no busquéis explicaciones, no pretendáis saberlo todo. No caigáis en la tentación que tantas veces nos vence a los cristianos, la de tener todas las respuestas. No. No hay respuestas. Hoy no. Ante el misterio de la muerte, no.<br />
Abrid después la ventana y mirad el mundo. Observad a la gente que pasa por la calle, caminando con destino o sin él; oídlos reír o llorar, vedlos hablar o guardar silencio. ¿No encontramos en el mundo lo mismo que hemos descubierto en el evangelio? ¿No encontramos amistades y traiciones, alegrías y desesperanzas, oraciones y llantos, injusticias y muertes violentas, afectos y gestos a de amor inmenso?<br />
Y ahora, por favor, olvidad mis palabras. Dejad que se las lleve el viento. Ara coged el texto bíblico y dejaos inundar por los acontecimientos. Ahora tomad y leed.</p>
<blockquote><p><img src="http://www.bibliayvida.com/wp-content/uploads/2012/03/eclipse.jpg" alt="" title="eclipse" width="300" height="200" class="alignright size-full wp-image-1980" /><br />
Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 14,1 – 15,47:</p>
<p>[Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos Los sumos sacerdotes y los letrados pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte. Pero decían:<br />
S. —No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo.<br />
C. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. Algunos comentaban indignados:<br />
S. —¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.<br />
C. Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó:<br />
† —Dejadla, ¿por qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta.<br />
C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero. El andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.<br />
El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:<br />
S. —¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua ?<br />
C. —El envió a dos discípulos diciéndoles:<br />
† —Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?»<br />
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.<br />
C. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer fue él con los Doce. Estando a la mesa comiendo dijo Jesús :<br />
† —Os aseguro, que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo.<br />
C. —Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro :<br />
S. ¿Seré yo?<br />
C. Respondió :<br />
† —Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del Hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!<br />
C. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:<br />
† —Tomad, esto es mi cuerpo.<br />
C. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.<br />
Y les dijo:<br />
† —Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro, que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.<br />
C. Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos. Jesús les dijo:<br />
† —Todos vais a caer, como está escrito: «Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.»<br />
Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.<br />
C. Pedro replicó :<br />
S. Aunque todos caigan, yo no.<br />
C. Jesús le contestó:<br />
† —Te aseguro, que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.<br />
C. Pero él insistía:<br />
S. Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.<br />
C. Y los demás decían lo mismo.<br />
C. Fueron a una finca, que llaman Getsemaní y dijo a sus discípulos :<br />
† —Sentaos aquí mientras voy a orar.<br />
C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:<br />
†—Me muero de tristeza: quedaos aquí velando.<br />
C. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:<br />
†?¡Abba! (Padre): tú lo puedes todo, aparta de mí ese cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.<br />
C. Volvió, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:<br />
†?Simón ¿duermes?, ¿no has podido velar ni una hora? Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.<br />
C. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados. Y no sabían qué contestarle. Volvió y les dijo:<br />
†?Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.<br />
C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los letrados y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:<br />
S. ?Al que yo bese, es él: prendedlo y conducidlo bien sujeto.</p>
<p>C. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:<br />
S. —¡Maestro !<br />
C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo<br />
:<br />
† —¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario os estaba enseñando en el templo, y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras.<br />
C. Y todos lo abandonaron y huyeron.<br />
Lo iba siguiendo un muchacho envuelto sólo en una sábana; y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.<br />
Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los letrados y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse.<br />
Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban. Y algunos, poniéndose de pie, daban testimonio contra él diciendo:<br />
S. —Nosotros le hemos oído decir: «Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres.»<br />
C. Pero ni en esto concordaban los testimonios.<br />
El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:<br />
S. —¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?<br />
C. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo preguntándole:<br />
S. —¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?<br />
C. Jesús contestó:<br />
† —Sí lo soy. Y veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.<br />
C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo:<br />
S. —¿Qué falta hacen más testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué decidís?<br />
C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:<br />
S. —Haz de profeta.<br />
C. Y los criados le daban bofetadas.<br />
Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y dijo:<br />
S. —También tú andabas con Jesús el Nazareno.<br />
C. El lo negó diciendo:<br />
S. —Ni sé ni entiendo lo que quieres decir.<br />
C. Salió fuera al zaguán, y un gallo cantó.<br />
La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:<br />
S. —Este es uno de ellos.<br />
C. Y él lo volvió a negar.<br />
Al poco rato también los presentes dijeron a Pedro:<br />
S. —Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo.<br />
C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:<br />
S. —No conozco a ese hombre que decís.<br />
C. Y en seguida, por segunda vez, cantó el gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: «Antes de que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres», y rompió a llorar.]<br />
Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los letrados y el sanedrín en pleno, prepararon la sentencia; y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.<br />
Pilato le preguntó:<br />
S. —¿Eres tú el rey de los judíos?<br />
C. El respondió:<br />
† —Tú lo dices.<br />
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.<br />
Pilato le preguntó de nuevo:<br />
S. —¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.<br />
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado.<br />
Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre.<br />
Pilato les contestó:<br />
S. —¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?<br />
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.<br />
Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás.<br />
Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:<br />
S. —¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?<br />
C. Ellos gritaron de nuevo:<br />
S. —Crucifícalo.<br />
C. Pilato les dijo:<br />
S. —Pues ¿qué mal ha hecho?<br />
C. Ellos gritaron más fuerte:<br />
S. —Crucifícalo.<br />
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.<br />
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio —al pretorio —y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:<br />
S. —¡Salve, rey de los judíos !<br />
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él.<br />
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rulo, lo forzaron a llevar la cruz.<br />
Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «La Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno.<br />
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: EL REY DE LOS JUDÍOS. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.»<br />
Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:<br />
S. —¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.<br />
C. Los sumos sacerdotes, se burlaban también de él diciendo:<br />
S. —A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.<br />
C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban.<br />
Al llegar el mediodía toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:<br />
† —Eloí Eloí, lamá sabactani. (Que significa: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has abandonado?)<br />
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:<br />
S. —Mira, está llamando a Elías.<br />
C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo:<br />
S. —Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.<br />
C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró.<br />
El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.<br />
El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:<br />
S. —Realmente este hombre era Hijo de Dios.<br />
[C. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José y Salomé, que cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.<br />
Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble magistrado, que también aguardaba el Reino de Dios; se presentó decidido ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.<br />
Pilato se extrañó de que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacia mucho tiempo que había muerto.<br />
Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Este compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de Jesús, observaban dónde lo ponían.</p></blockquote>
<p>(Domingo de Ramos – Cuaresma – Ciclo B)</p>
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