15 Dic 2019

“Carne” (Juan 6,51-58)

[Evangelio del domingo, 20.º Tiempo Ordinario – Ciclo B]


Juan 6,51-58:

Dijo Jesús a la gente:
-Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo.
Disputaban los judíos entre sí:
-¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Entonces Jesús les dijo:
-Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come, vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

-Oye Juanito, ¿qué haces? Te veo muy concentrado.
-Es que estoy dándole vueltas a un discurso de Jesús que estoy escribiendo.
-¿Pero Jesús dijo eso exactamente?
-Bueno, no lo dijo así, con estas palabras griegas. Él hablaba en arameo y con historietas del campo, que los que estábamos allí entendíamos, pero en mi comunidad hay problemas nuevos, distintos. Además, yo quiero poner en palabras lo que Jesús nos dijo con sus gestos, con sus motivaciones de fondo…
-¿Lo que decía hasta con su «lenguaje corporal»?
-Algo así, aunque esa expresión no se ha inventado todavía, que estamos a finales del siglo primero. Lo que yo quiero escribir más que lo que Jesús dijo, es lo que él «quería decir» en el fondo.
-A ver, a ver que lea un poco… «el que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él…» Vaya, es difícil de entender.
-¿Seguro que no lo entiendes? Piensa un poco.
-Bueno, se me ocurre pensar que está hablando del que se une a las ideas de Jesús, de los que son sus seguidores, ¿no?
-Algo así.
-Entonces, ¿por qué no escribes: «el que se una a mis ideas y participa de ellas será mi seguidor». Así se entiende más.
-Mmmmm, porque eso que has dicho se me queda corto. Hay algunos en la comunidad que han oído hablar de los grupos «gnósticos», que dicen que llegan a salvarse por el «conocimiento», que lo único que vale son las «ideas». Pero yo sé que Jesús no decía eso. Las ideas tocan sólo el «coco», el intelecto, la mente; en cambio, Jesús quería tocar a la persona entera.
-Por eso usas la metáfora de la «carne»…
-Claro. Hay mucha gente a la que Jesús le «cae simpático», que le «mola» Jesús por las cosas que decía, y cómo acogía a los pecadores; pero todo eso no basta. Jesús nos llamaba a mucho más.
-¿Pero no te parece muy fuerte eso de «comer su carne»?
-¡No creo que haya nadie tan ignorante como para entenderlo al pie de la letra!(*) Lo que quiero decir es que la vida entera, con nuestras ideas por un lado, pero también con nuestros sentimientos y emociones, con nuestra riqueza y pobreza, con nuestra fuerza y debilidad (la carne) con todo lo que somos, sentimos y vivimos queda tocado, renovado, transformado por Jesús. Quien entra en contacto con Jesús no deja un solo poro de su piel ajeno a la vida nueva que recibe. Por eso hablar de las «ideas que Jesús» me resultaba tan simplón, por eso he escrito que Jesús nos da la vida y me ha sabido a poco, por eso he buscado las palabras más viscerales que he encontrado: «carne» y «sangre». Además, el mismo Jesús en la última cena sí usó las palabras «cuerpo y sangre».
-¿Y eso que has escrito de: «Yo vivo por el Padre, del mismo modo, el que me come vivirá por mí»?
-Eso es lo más grandioso que quiero expresar, pero sé que siempre me quedo corto. Jesús no era simplemente uno más, vivía tan en unión con Dios, porque venía de Dios, que era uno con Dios. Pero lo más impresionante es que lo que quiere es que nos unamos tanto a él que nosotros mismos vivamos en unión con él y, por tanto, con Dios mismo. ¿No es maravilloso?
-No sé si lo entiendo.
-Bueno, yo tampoco llego a comprenderlo del todo… ¿te acuerdas de la tercera página del génesis?
-¿La de la serpiente?
-Sí. ¿Sabes cómo tienta la serpiente a los seres humanos?
-Diciéndoles que «serán como dioses».
-Exacto. Pues precisamente eso que los hombres querían arrebatarle a Dios (ser como dioses), es lo que Dios mismo quiere regalarles. Pero claro, no es lo mismo arrebatar algo que recibirlo agradecido de alguien que te lo regala por amor. ¿No crees?
-También porque Adán y Eva (que son símbolo de todos nosotros) creían que ser como dioses era mandar sobre todo y hacer lo que les diese la gana.
-Claro, y en realidad Jesús nos enseñó que «ser como dioses» es «ser como Jesús», es decir, «dar la vida por los amigos», hasta la última gota de sangre… ¿Comprendes ahora por qué necesito palabras tan chocantes, tan profundamente humanas, tan viscerales?
-Lo voy intuyendo un poco…
-Lo que Jesús nos transmitió es tan radicalmente nuevo y distinto que en el lenguaje humano no hay forma de expresarlo con exactitud. Ni siquiera en el lenguaje poético más arriesgado.
-Quizá la forma mejor de expresarlo sea vivirlo…
-Eso seguro.

(*)En esto Juanito se equivocó un poco. Una de las primeras críticas que los romanos nos hicieron a los cristianos fue la de antropofagia. Mezclaron los relatos del nacimiento del niño Jesús con las frases de Juan y nos acusaban de comernos a los niños. ¡Con lo fácil que es preguntar! Aunque es normal criticar lo que no se conoce. Vamos, como nos sucede hoy mismo.

(Dibujo: fano)

7 comentario en ““Carne” (Juan 6,51-58)

  1. ¡Muy buen cuento!
    Pero, al leerlo, me viene una duda: este texto se usa mucho para decir que la eucaristía es cuerpo y sangre real de Cristo, porque es "comer su carne y beber su sangre".
    Pero, si es una metáfora, refiriendo a unirse con sus ideas y vivir a su estilo con nuestra vida entera, pues… No lo sé.

  2. que verdad es que no existen palabras para describir la grandeza del señor y de sus enseñanzas, asi como de los dones que nos da.
    no existen palabras.
    un comentario muy original, para algo muy dificil de comprender y de explicar. para mi no es que nos comamos un trozo del cuerpo de cristo (un trozo del brazo, una pierna) si no si no que lo hacemos en un plano espiritual. Ya se ya se, lo que yo digo tambien es dificil de entender, pero no se explicarlo de otra manera por mas que lo intente. Y lo seguire intentando.
    sea como sea es un don y un milagro maravilloso el que dios nos otorgó y un texto bellisimo para mi.
    Margarita.

  3. ¡Gracias!
    Los primeros cristianos también se encontraron con las mismas dificultades que nosotros. Sólo que a ellos les sabía a poco decir que era una "metáfora" o simplemente un "símbolo". De ahí que llegasen a la conclusión de que era un "sacramento", es decir, un "símbolo" tan especial que no sólo "simboliza" algo externo (como cualquier otro símbolo), sino que "es" lo que simboliza. De ahí que hablemos de la presencia "real" de Jesús en el pan y el vino de la Eucaristía. Son símbolo de Jesús, pero un símbolo totalmente especial, que no sólo simboliza sino que realiza la presencia de Jesús.
    De todas formas, tenemos siempre la tentación de perdernos en conceptos y reflexiones y olvidar que esa presencia real quiere llevarnos a vivir realmente como Jesús. Quizá la parte "práctica" se nos ha olvidado a veces.

  4. "¿Sabes cómo tienta la serpiente a los seres humanos?
    -Diciéndoles que "serán como dioses".
    -Exacto. Pues precisamente eso que los hombres querían arrebatarle a Dios (ser como dioses), es lo que Dios mismo quiere regalarles. Pero claro, no es lo mismo arrebatar algo que recibirlo agradecido de alguien que te lo regala por amor. ¿No crees?
    -También porque Adán y Eva (que son símbolo de todos nosotros) creían que ser como dioses era mandar sobre todo y hacer lo que les diese la gana.
    -Claro, y en realidad Jesús nos enseñó que "ser como dioses" es "ser como Jesús", es decir, "dar la vida por los amigos", hasta la última gota de sangre…"

    Sólo tengo una cosa que decir: el mejor comentario que te he leído hasta la fecha. Buenísimo. De los que me hacen pensar, me abren los ojos y me hacen sentirme feliz de ser cristiana.

    Por cierto, qué triste lo de los prejuicios. Conocía la historia de las acusaciones de antropofagia de los romanos, y huelga decir que son absrudas, y sin embargo… qué mal se portaron la mayoría de los cristianos en la Edad Media, haciendo progroms contra los pobres judíos acusándoles exactamente de lo mismo (de que sacrificaban niños cristianos para la Pacua judía). Qué mal han hecho los prejuicios absurdos en el mundo… y qué necios los hombres por despreciar lo diferente antes de conocerlo 🙁

    PD: ¡Me alegro de que vuelvas a actualizar! ^^

  5. Gracias Estelwen como siempre tus comentarios animan mucho a seguir posteando 🙂
    Me alegra que lo que yo escribo sirva para "hacer pensar", quizá es lo único a lo que deberíamos aspirar cada vez que hablamos o escribimos (¡tantas veces queremos imponer nuestros puntos de vista!).
    ¡Nos leemos!

  6. Comer y beber hacen referencia a alimentarse. Por eso comer la carne y beber la sangre de Cristo alimentan nuestra vida cristiana, es decir, nos dan la fuerza necesaria para seguir las «ideas» de Cristo, en definitiva nos capacitan para vivir como Él vivió.

    1. Gracias, Paco. Y mucho más que las ideas, la vida entera de Cristo que él mismo ha puesto dentro de nosotros («Quien beba del agua que yo le daré, se convertirá en el en fuente que brota para la vida eterna»)

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