Comer de este pan, vivir para siempre (Juan 6,41-51)

[Evangelio del domingo, 9 de agosto 2015]


Juan 6,41-51:

En aquel tiempo los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo», y decían:
—¿No es éste Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?
Jesús les dijo:
—Dejad de criticar. Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo trae, y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y acepta su enseñanza viene a mí Esto no quiere decir que alguien haya visto al Padre. Sólo ha visto al Padre el que procede de Dios. Os aseguro que el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. Éste es el pan que baja del cielo; el que come de él no muere.
»Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente; y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.

El discurso del pan de vida (Juan 6,22-59) nos habla de quién es Jesús, a través de la imagen del pan. Así como el pan es nuestro alimento básico, también Jesús es el que hace posible nuestra vida espiritual. El pan es también un don de Dios, aunque lo tenemos que ganar con esfuerzo, y así lo recordamos cuando bendecimos la mesa; asimismo, Jesús es el regalo enviado por el Padre para darnos vida en abundancia.

La primera dificultad que ponen los que le escuchan es su origen. Ellos piensan que lo conocen porque lo tienen por el hijo de José y de María. No pueden entender que en Jesús hay un misterio más profundo, que él ha venido de parte de Dios como hombre.
Jesús les responde que solo pueden acercarse a él los que el Padre atrae. De nuevo, Juan parece que lo hace todo complicado. ¿Cómo puede ser que el Padre atraiga solo a unos y no a otros? ¿No sería injusto? No es eso lo que Juan nos quiere decir; de hecho, si Jesús les esta predicando, es porque quiere regalar-les la salvación también a ellos, pero no puede hacer nada si ellos mismos no aceptan que Jesús es el enviado del Padre, que el Padre les está atrayendo con las palabras del propio Jesús. Si ellos, con sus prejuicios, solo piensan en Jesús como hijo de José y María, no podran dar el salto de la fe.

«Todos serán enseñados por Dio», es una frase que recuerda a Isaías 54,13 y Jeremías 31,34. En esos textos, los profetas anuncian un tiempo futuro en el cual Dios mismo instruirá a su pueblo, que no necesitará buscarlo en sitios ocultos; Dios les dará la paz, la tranquilidad, la vida plena. Pues bien, cuando Jesús cita a los profetas, no solo está recordando un texto antiguo, está actualizando una promesa de Dios, que se está cumpliendo en ese mismo momento.
Dios les está enseñando a través de Jesús, enviado del Padre. Si quieren reconocerlo, obtendrán la vida plena que Dios ha prometido a su pueblo desde hace siglos.
El texto de hoy acaba con el anuncio que hace Jesús de dar a comer su carne, que será más desarrollado el domingo que viene.

Para nosotros, el evangelio nos sigue sugiriendo que no solo hemos de ver a Jesús como un maestro de ideas interesantes, sino que él mismo se nos regala como alimento cotidiano, como pan de cada día, dado por Dios Padre. Demos gracias a Dios, pues, porque Dios nos atrae hacia Jesús, y nosotros nos dejamos atraer. Démosle gracias, finalmente, por la vida plena que él nos hace vivir.

(Domingo 19.º Ordinario – Ciclo B)
(Dibujo: fano)

(Esta entrada también está disponible en: Valenciano)

9 thoughts on “Comer de este pan, vivir para siempre (Juan 6,41-51)

  1. perdon por el comentario anterior, no se donde le he dado que se me ha ublicado antes de tiempo. Lo que se es que es un evangelio muy bonito. Me choca que dice que el Padre los atrae al Hijo y no el Hijo al Padre, aunque con tu explicación, javi, lo entiendo mucho mejor. Gracias.

  2. El Evangelio de Juan es tan gnóstico, tan miserioso y tan simbólico que soy capaz de reconocer sus textos de un sólo vistazo (a diferencia de lo que me pasa con los otros tres, que no son tan característicos) 🙂
    Por cierto, ¿quién hace los dibujos con los que sueles ilustrar tus entradas? Lo digo porque me encantan, son preciosos, y quisiera conocer más el trabajo de su autor 😉

  3. Gracias a todos por participar.
    @Estelwen: como dice andromeda, muchos de los dibujos son de Fano, que inundan internet y son muy sugerentes, se nota que los ha pensado y rezado bien.
    El evangelio de Juan, según insistía un profesor mismo especialista en él, no es gnóstico, aunque hay simbolismos que se parecen (la dualidad luz-tinieblas, por ejemplos) y por eso se confundió con aspectos gnósticos. Según él, la matriz cultural de Juan es más el judaísmo místico de la época, que no comparte elementos de fondo con el gnosticismo, tan solo algunas formas de expresarse.

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